Nueva Generación, cuna de campeones del hándbol

Sin más capital e infraestructura que lo humano, más de 200 chicos de diversas edades son parte de “La Nueva”, donde le dan vida al balonmano local y son un semillero permanente de jugadores para la selección provincial.

 por Angel Romero

a.romero@elpatagonico.net

“El resto de los clubes destaca de nosotros que somos muy compañeros y que eso se nota antes y después del juego”, sostiene Franco Vila (16 años), extremo izquierdo del equipo de hándbol del club Nueva Generación, del cual defenderá sus colores a fin de año en el Nacional de juveniles a desarrollarse en Jujuy, luego de un 2014 donde se consagraron a nivel provincial por segundo año consecutivo.

La historia particular de Franco –que juega desde los 10 años– es la de muchos adolescentes de la ciudad que forman parte de “la Nueva” con la misma pasión que se siente ser parte de la hinchada de alguno de los clubes de fútbol de la capital petrolera. Incluso se puede observar a los más pequeños llevar sus camperas con el negro y blanco y la inscripción del nombre de la institución en sus espaldas.

Sin sede fija ni lugar propio, el club crece en cantidad de chicos –más de 200 repartidos en todas sus categorías– y no solo se consolida como espacio de contención a través del deporte, sino que trasciende en logros deportivos en todos los niveles, situando a Comodoro Rivadavia como potencial de la actividad que tiene su correlato en los intercolegiales de la educación secundaria.

A la hora de citar referentes, Franco no duda y nombra al profesor de educación física Matías Alvarez, quien trabaja desde hace poco más de tres años con las divisiones formativas por invitación de uno de los mejores jugadores del club e integrante del seleccionado provincial: Rodrigo “Pajarito” Cosignani.

“Matías es una excelente persona, se hace querer y comparte con nosotros desde su sencillez. También entre los más grandes se encuentra ‘Pajarito’ Cosignani. Es más, hasta a veces nos ponemos de acuerdo y vamos a Rada Tilly a jugar entre nosotros”, sostiene.

De sus inicios en el hándbol, como muchos otros, Franco recuerda: “cuando yo estaba en la escuela primaria 32 se acercó un día el profesor Matías y preguntó qué sabíamos de hándbol. Nos explicó el juego, nos invitó y ahí nos prendimos varios”.

El sistema de reclutamiento es el mismo, pero hoy los cadetes y juveniles son los agentes propagadores de que “La Nueva” siga teniendo un semillero prominente.

Y el trabajo empieza desde las bases mismas de los más chicos, donde las profesoras Jessica Barría y Tatiana Colesnichenko le dan forma a la “escuelita” y a la categoría mini, teniendo como objetivo principal arraigar el sentido de pertenencia al club. De ahí el hecho de que los más chicos luzcan con orgullo las camperas con los colores del club. Mientras el plantel mayor lo hace en distintos puntos del país.

MUCHOS EQUIPOS,

LA MISMA IDEA

Cuando Matías Alvarez llegó a Nueva Generación, el equipo estaba formado en la categoría mayor y en cadetes no llegaban a reunir 15 personas entre varones y mujeres. Por ello el puntapié inicial fue buscar profesores que persiguieran los mismos objetivos y tuvieran idénticos deseos de trabajar sin más regocijo que el de hacer sentir a los chicos como la pieza más importante de este engranaje.

De esta manera, y renegando del básquet (su padre fue jugador en Buenos Aires), Matías Alvarez (29 años) empezó a darle forma a las divisiones formativas que luego se consolidarían con la apertura de la “escuelita” y minis. Mientras el plantel mayor ya escribía en grande una página importante de la disciplina junto a los varones de Petroquímica, jugando al mismo nivel que los clubes más importantes de la Argentina.

“Empezamos en 2008 y siempre hicimos hincapié en el sentido de pertenencia, en mostrar algo más que un club. Y fuimos armando grupos de profesores que trabajaran esas bases, manteniendo la misma idea, y la verdad no esperábamos el salto de calidad que dimos en poco tiempo”, sostiene Matías.

Sus declaraciones se justifican con el bicampeonato de los juveniles varones y damas, además de bicampeones provinciales en mayores (en la última consagración con mucha sangre joven). Mantuvieron la plaza en el Nacional de clubes “A” (donde juegan los ocho mejores del país) y lograron el bicampeonato de juveniles damas, donde también se mantienen en la máxima categoría, además de proveer de jugadores al Seleccionado del Chubut.

“Amamos lo que hacemos. En esta actividad ninguno de los profesores tenemos más rédito que el placer y reconocimiento humano. Además, los dos mejores jugadores del plantel mayor (Miguel Márquez y Rodrigo Cosignani) son parte del representativo provincial. Además de Alexis Togel, quien fue arquero de Estudiantes de La Plata. Entonces creo que a los planteles competitivos jerarquía de juego no les falta, y las formativas marchan al mismo paso, pero en un sentido integral. Y todo eso es reconocido por los padres que acompañan a sus hijos en los torneos y colaboran para recaudar dinero. Yo creo que esa es la clave: que los chicos sepan que todo lo que se hace es para ellos, hacerlos sentir importantes. Entonces cuando los padres ven que nuestro laburo como profesores va más allá del juego, trabajan a la par”, recalca.

SUEÑOS Y ANHELOS

COMUNITARIOS

El SUM de la escuela 211, en avenidas Lisandro De la Torre y Roca, es el centro de entrenamiento semanal de las diversas categorías de Nueva Generación. Y aunque el club en general (también tiene fútbol en la liga local) no posee un espacio propio, ello no representa impedimento para el trabajo que desarrollan.

“Creo que estamos a la altura de las circunstancias y queremos tener un espacio de encuentro (oficina) donde los padres puedan sacarse inquietudes y reunirse para trabajar en pos del club porque acá hacemos todo a pulmón. No solo nos dedicamos a ser ‘profes’ de hándbol, sino también recaudamos dinero para que a los chicos les salga lo más barato posible (un Nacional equivale a 45 mil pesos, y con trabajo a cada chico le costó 400 pesos)”, apunta Alvarez, quien cursa la licenciatura en educación física y aprovecha cada materia para capacitarse en la disciplina que lo apasiona.

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