Nueva intimación para terminar de desalojar conventillo céntrico

En la mañana de ayer se produjo otra intimación contra los habitantes de una docena de viviendas ubicadas en calle España 699. Como resultado, al menos dos familias se mudaban en la jornada con destino a asentamientos ubicados en la zona sur de la ciudad. El "conventillo" que al parecer será demolido, es el lugar de morada de personas con bajos ingresos que habían pedido terrenos al municipio.

Al menos dos familias se fueron ayer pacíficamente de las piezas precarias que están ubicadas en España 699, al producirse otra intimación para el desalojo.
Si bien no hubo disturbios, la pasividad de quienes tuvieron que mudarse no fue sinónimo de tranquilidad, ya que explicaron que la única morada posible son terrenos que tomaron en sectores del sur de la ciudad. Uno de los lotes está en la zona de nuevos asentamientos del barrio 30 de Octubre, y el otro, en barrio Abel Amaya. Pero ayer no todos tenían tan claro a dónde irían.
Según supo este diario, el matrimonio de Rosa Muruchi y Humberto Mamaní (ella trabaja en la pesca y él está desocupado) buscaba con desesperación alguna solución para que sus cinco hijos durmieran bajo techo.
El motivo por el cual este grupo familiar no había optado por ser parte de algún asentamiento, tuvo que ver con que no son ciudadanos argentinos sino bolivianos.

CRITICAS
Desde hace cuatro años, las viviendas de calle España se constituyeron como lugar de residencia de personas sin mayores ingresos, sumándose también extranjeros que tienen familias numerosas.
Quienes viven allí no pagan alquiler desde que el terreno fue vendido, hecho que ocurrió hace alrededor de tres años. Sobre fines de 2006, la inmobiliaria administradora notificó a las familias que debían irse y poco tiempo después se comenzó una obra que terminará en demolición.
El 2 de enero se concretó la primera intimación para que el desalojo fuese inmediato, aunque hubo resistencia y en ese marco las familias pidieron al municipio que les brindara ayuda, teniendo en cuenta que la mayoría había pedido tierras a la comuna.
«Ellos no hicieron nada. Ahora tenemos que estar con los chicos en la calle. Pero también sabemos que tenemos que irnos por su bienestar. Nosotros hace cinco años que luchamos por un terreno», dijo una de las madres que ayer reunía sus pertenencias, quien aseguró que funcionarios comunales habían prometido a su marido un terreno en barrio Stella Maris, aunque nunca llegó la confirmación de esa posibilidad.
«Nosotros no queremos ser ilegales, pero no vemos otra salida», dejó en claro finalmente.

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