El avance sobre tierras en la zona sur de la ciudad llegó hasta el área de la antena de Radio Nacional, en barrio Industrial.
En este caso, los nuevos ocupantes suscitaron un gran descontento entre los vecinos del sector al que se accede por calles Trevisán y Agustín Rosas. Enojados por los «enganches» que efectuaron los nuevos vecinos, los empresarios del lugar formularon una primera queja ante la Sociedad Cooperativa Popular Limitada.
No obstante, uno de los empresarios (quien prefirió no dar su nombre por temor a los robos) dijo ayer que «hasta ahora la cooperativa no ha hecho nada, y están consumiendo energía nuestra, de la que pagan los vecinos de las manzanas de barrio Industrial».
Como no les resultó suficiente tal acción para que algo ocurriera, los frentistas de calle Trevisán fueron posteriormente al municipio y denunciaron ante la Secretaría de Planeamiento Urbano que mientras a quienes están legalmente instalados en el barrio se les exhige una serie de medidas para no dañar el ambiente como el tratamiento de residuos, al lado «se nos instala una villa ilegal, que deprecia el valor de nuestros terrenos.
Esto es tierra de nadie, y como empresario digo que que valor tiene invertir 500 mil pesos si de un día para otro vienen siete ranchos y nadie hace nada».
El denunciante explicó que hay temor en el lugar porque en el lapso de una semana se robaron dos cubiertas de camión de uno de los vecinos, a él le sustrajeron el stéreo de su predio, y hubo otros ataques contra la propiedad de quienes trabajan y viven en el área.
En el mismo sentido, dijo que el rumor que gira en torno a este tipo de acciones tiene que ver con que habría grupos de personas de otras nacionalidades organizadas para tomar lotes que luego se venden a 10 mil pesos cada uno, motivo por el cual se exigió la urgente intevención de la comuna.
QUE NO NOS CORRAN
En la mañana de ayer en las tierras en las que está la antena habían dos grupos de personas. Por un lado, se vió a un grupo de hombres tomando alcohol y sol en la mañana dominical.
Por otro, un padre de familia, Mario Pacheco, clavaba estacas en lo que espera pueda ser un terreno en el que more su familia.
Pachecho dijo que trabaja en la construcción, que pidió un terreno al municipio hace muchos años y que con siete hijos y mujer embarazada, vive en un departamento que le prestaron en las 1.008 Viviendas.
«No me alcanza para alquilar. La idea es venir y esperamos que no nos corran de acá. Voy a trabajar todo el día para armar lo que más se pueda porque mañana tengo que ir a trabajar», dijo Pacheco, quien estaba acompañado por su familia.
«Prácticamente no me vi con el resto de los vecinos. Puede ser que tengamos que cuidarnos pero bueno, nos arreglaremos como podamos», señaló.