La historiadora Patricia Sampaoli aportó datos nuevos sobre la vida cotidiana de aquella época, buscando en la memoria oral de los ancianos del lugar.
Así, observó que los abuelos recordaban «que venían los huelguistas, y en el pueblo se hablaba en términos como ‘guerra’ o ‘revolución’».
Relató que en las entrevistas «aparece la figura de Facón Grande y la mayoría de los entrevistados hablaban de él como de un hombre cabal. Pero en realidad, todos ellos eran muy niños en esa época. Me acuerdo de doña Carlota, que ya falleció, y que contaba que a su papá el Ejército lo había llevado de la casa en Jaramillo. Es más, las posiciones encontradas de aquel entonces todavía perduraban en las entrevistas, porque había gente que estaba de acuerdo y gente que no».
Aquí Ana Ibarroule acotó que habían presentado en un Congreso una ponencia titulada «Bajada de los Bandidos» porque hay un lugar, cerca de Tres Cerros, donde los estancieros veían llegar a los huelguistas. Lamentablemente vestigios de esas luchas quedaron pocas, así que los investigadores tuvieron que reconstruir geográficamente a través de los datos que aportaron historiadores y la gente del lugar.
Para ilustrar lo difícil que fue buscar los testimonios, Ibarroule explicó que «después de varias entrevistas comenzaron a aflorar los temas, porque en realidad este es un territorio que fue atravesado por cruentos movimientos, primero el exterminio de los indios con la Campaña del Desierto, y 40 años después esta huelga pasada por fusil y el mismo Bayer, que es quien propone una mirada desde los vencidos, tiene que exiliarse, es como no se habló del tema por sesenta años».
Entre decenas de anécdotas de la investigación, ellas contaron que hablaron con uno de los descendientes de los Alvarez, los dueños del hostal.
«Nos relató su versión de la historia, de cuando Facón Grande estuvo prisionero, y que estuvo unos días allí antes de que lo fusilaran», contó Sampaoli, aunque hizo la salvedad de que en esa época el entrevistado tenía sólo dos años de edad.