“Nunca me voy a olvidar de la cara del que mató a mi hijo”

El padre de Luis Caamaño aseguró que nunca olvidará la cara del que mató a su hijo. Fue durante la primera jornada del juicio oral y público que se inició ayer contra Ariel Alvarez, acusado como el autor del homicidio ocurrido el 21 de mayo de 2011 en Kilómetro 8. El acusado llegó en libertad a esta instancia y si lo declaran culpable, los acusadores le pedirán 13 años de prisión efectiva.

El juicio oral y público por el homicidio de Luis Caamaño (24) comenzó ayer en la sala principal de audiencias de la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia. Por el hecho está siendo juzgado Ariel Alejandro Alvarez (25), a quien se le adjudicó la autoría de los disparos que el 21 de mayo de 2011 causaron la muerte de Caamaño.
El tribunal colegiado que lleva adelante el debate está presidido por la juez penal Raquel Tassello e integrado por Miguel Angel Caviglia y Daniela Arcuri; la Fiscalía está representada por el fiscal general, Adrián Cabral, mientras que la parte querellante es ejercida por el abogado Juan Carlos Smith. En tanto,  el imputado es asesorado por el defensor particular, Leopoldo Puricelli.
A lo largo de la primera jornada de debate declararon seis testigos, entre ellos la viuda de Caamaño y el padre de la víctima, quien presenció el momento del asesinato. También declararon el almacenero donde minutos antes del hecho compró cerveza el imputado, un testigo de actuación y los policías que llegaron al lugar tras haber sido informados sobre la presencia de una persona herida de bala.

EL DOLOR DE UN PADRE
El último testigo que declaró ayer fue el padre de Luis Caamaño, quien le aseguró al tribunal que nunca olvidará la cara del que mató a su hijo.
Se debe recordar que al inicio de la causa el hombre, que presenció el crimen de su hijo, había señalado con certeza a otra persona y al ser consultado sobre ese suceso reconoció que quería que "salgan a buscar a alguien".
Después del velorio de su hijo afirmó que el autor había sido Alvarez, quien también fue sometido a una rueda de reconocimiento de personas. En ese acto judicial y con un 100 por ciento de seguridad, el testigo lo incriminó. Desde entonces, el primer involucrado en la causa quedó definitivamente desvinculado.
Su testimonio fue el más relevante de la primera jornada y para hoy se espera avanzar con la incorporación de la prueba testimonial, algo que se estima continuará hasta mañana para luego hacer la lectura de la documental reunida en el proceso.
A todo esto, Alvarez llegó ayer por sus propios medios a la Oficina Judicial porque se encuentra en libertad y en esa condición estuvo durante toda la etapa de investigación, a pesar de los insistentes pedidos de la querella sobre el dictado de la prisión preventiva.

EL HECHO
Según la acusación Fiscal, el sábado 21 de mayo de 2011, a las 18:30, Ariel Alejandro Alvarez, en compañía de otra persona, caminaba por la calle Código 2427, a la altura del 1424, de Kilómetro 8. Unos minutos antes había comprado una cerveza en un comercio de la zona, luego se cruzó con la víctima, quien descendió del Chevrolet Corsa de su padre, Luis Omar Caamaño.
De acuerdo a esa investigación, el imputado esgrimió una pistola con claras intenciones de dar muerte, apuntó y disparó en tres oportunidades contra Caamaño, produciéndole heridas que causaron posteriormente su deceso en el Hospital Regional. Luego Alvarez se enfrentó al padre de la víctima, quien se encontraba en el auto y amenazándolo expresó: "para vos también hay". Finalmente huyó del lugar con el sujeto que lo acompañaba.
En la causa actuó Mariano Nicosia como juez natural, mientras que los familiares de la víctima se constituyeron en querellantes y designaron al abogado particular Juan Carlos Smith como representante. Tanto él como el fiscal, en la acusación que presentaron oportunamente,  fijaron una pretensión punitiva de 13 años de prisión de cumplimiento efectivo, tras considerarlo autor del delito de homicidio simple.
Se debe recordar que al momento de ser asesinado, Caamaño estaba también junto a sus pequeños hijos, quienes habían llegado juntos a la casa de su suegra, en el barrio Standart Norte.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico