Ocho policías apartados por la desaparición de Luciano Arruga

El pase a disponibilidad preventivo recayó contra oficiales y agentes que hace cuatro años se desempeñaban en el destacamento de Lomas del Mirador, donde fue visto por última vez el joven de 16 años, y que actualmente cumplían funciones en otras cuatro dependencias de la provincia. La medida fue tomada luego de que la Justicia capturara a uno de sus presuntos torturadores y de que la causa quedara caratulada como “desaparición forzada de persona”.

La medida fue tomada por el ministro de Justicia y Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Ricardo Casal, quien firmó la separación preventiva del cargo del subcomisario Néstor Díaz, actualmente en la seccional primera de Esteban Echeverría; el subcomisario Ariel Herrera, de la cuarta de Morón; y el subteniente Oscar Fecter, de la primera de Lomas de Zamora.
También fueron puestos en disponibilidad el subteniente Daniel Alberto Vázquez, de la comisaría segunda de Lomas de Zamora; y los oficiales Martín Monte, del destacamento de Pompeya; y Damián Sotelo, José Márquez y Hernán Zeliz, con funciones en las comisarías primera, segunda y tercera de Morón, respectivamente.
Todos ellos cumplían funciones en la comisaría segunda de Gregorio de Laferrere cuando Arruga desapareció desde el 31 de enero de 2009 y la sanción fue tomada “en el marco de la Investigación Sumarial Administrativa” iniciada por la Auditora de Asuntos Internos y “sin perjuicio de las acciones administrativas que pudieran resultar”, indicó la cartera bonaerense.
La causa Arruga volvió a escena en las últimas semanas luego de que fuera detenido el oficial Juan Diego Torales, acusado de someter al adolescente a “severidades y vejaciones”, mientras la Justicia caratuló el caso como “desaparición forzada de persona” en lugar de “averiguación de paradero”.
Arruga fue visto por última vez la madrugada del 31 de enero de 2009 en el destacamento de Lomas del Mirador, en La Matanza, al que fue llevado por personal policial y donde, según los testigos, fue golpeado. Según la familia, todo comenzó el 22 setiembre de 2008, cuando Luciano se negó a “robar para la comisaría”.
Su hermana, Vanesa Orieta, contó que “a partir de ahí comienza a ser parado en la vía pública sistemáticamente, siempre bajo amenaza, detenido en forma ilegal”, comentó y afirmó “después de eso no volvimos a saber más nada de él”.

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