Olivos centenarios de La Rinconada impulsan un proyecto de producción local de aceite

Comodoro Conocimiento avanza con estudios técnicos sobre ejemplares históricos ubicados entre los cerros Chenque y Viteau para evaluar la elaboración de aceite de oliva en la ciudad.

La Agencia Comodoro Conocimiento lleva adelante una serie de estudios y relevamientos sobre olivos centenarios emplazados en el predio histórico “La Rinconada”, con el objetivo de fortalecer la producción agroalimentaria local y analizar la posibilidad de elaborar aceite de oliva en Comodoro Rivadavia.

La propuesta forma parte de las políticas municipales orientadas a diversificar la matriz productiva y potenciar experiencias vinculadas a la producción de alimentos adaptadas al clima patagónico. En ese contexto, especialistas realizaron una visita técnica al establecimiento ubicado entre los cerros Chenque y Viteau, donde crecen doce olivos de entre 90 y 100 años.

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Los ejemplares, situados en cercanías de “El Infiernillo”, continúan produciendo aceitunas pese a las condiciones climáticas de la región y a la ausencia de prácticas agronómicas intensivas durante décadas. A partir de esa experiencia, el equipo técnico trabaja en la identificación de las variedades presentes y en la evaluación de la calidad de los frutos.

El presidente de Comodoro Conocimiento, Rubén Zárate, destacó el valor del predio desde el punto de vista histórico y productivo. “La Rinconada demuestra que el olivo puede adaptarse al clima de Comodoro Rivadavia. Estamos hablando de plantas que tienen casi cien años y que subsistieron incluso sin prácticas agronómicas intensivas”, señaló.

Además, adelantó que se realizarán análisis de ADN para determinar las variedades existentes y avanzar en proyectos vinculados al agregado de valor. “Queremos trabajar en una cosecha para producir aceite de oliva propio y evaluar su calidad, dado que estas plantas son una evidencia concreta de que el olivo funciona en nuestra región y puede dar frutos de calidad”, afirmó.

“La Rinconada” tiene una fuerte vinculación con la historia productiva de la ciudad. El establecimiento surgió a partir del histórico “Tambo del 99”, fundado en 1928 por José Güil, inmigrante que desarrolló tareas vinculadas al ferrocarril y posteriormente en Astra.

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Los olivos fueron plantados por Diego María Piñero Molina, oriundo de Cantoria, en Almería, España, quien encontró en el cañadón características similares a las de su tierra natal y decidió sembrar semillas traídas desde Europa.

En la actualidad, el predio también funciona como museo familiar y conserva documentos, herramientas, fotografías y distintos elementos relacionados con la actividad productiva local desde 1930 hasta hoy.

La recorrida fue realizada junto a Leticia Mónica Oliván Güil, descendiente de la familia fundadora y responsable actual del lugar. Durante la inspección, el equipo de Seguridad Alimentaria de la Agencia confirmó el buen estado sanitario de los ejemplares.