Ordenan devolver el cuerpo de Pablo Neruda a su sepultura en Isla Negra

En 2011, tras una denuncia presentada por el Partido Comunista chileno, se abrió la investigación sobre las causas de la muerte del autor de “Canto General de América”. La denuncia señala que fue envenenado por agentes de la dictadura.

Un juez chileno ordenó ayer la devolución del cuerpo del poeta chileno Pablo Neruda, exhumado el 8 de abril de 2013, en el marco de una investigación de las causas de su muerte, tras una denuncia de que pudo haber sido asesinado.

Los restos del premio Nobel de Literatura 1971, según una resolución emitida por el juez de la causa, Mario Carroza, publicada ayer en la página web del Poder Judicial chileno, deberán ser devueltos a su sepultura, en la localidad costera de Isla Negra, el próximo 8 de abril.

“Ya se encuentran cumplidas la totalidad de las diligencias científicas” que hacían necesaria la permanencia de los restos a disposición del tribunal, señala la resolución, según cita la agencia EFE.

El texto indica que sólo quedan pendientes unas pericias ordenadas el 5 de mayo de 2014, “consistentes en la realización de estudios proteómicos y genómicos”, que se encuentran “en el avance que cada una de las instituciones involucradas ha comunicado debidamente al tribunal”.

Sobre esa base, agrega, “se hace indispensable no prolongar más de lo debido la custodia de los restos del poeta a disposición del tribunal.

Por todo lo anterior, el juez Carroza dispone que, “atendido el estado de la investigación”, los restos de Pablo Neruda sean restituidos a su sepultura, en la Casa Museo de Isla Negra, el 8 de abril de 2015, fecha en que se cumplirán dos años desde la exhumación.

Pablo Neruda (1904-1973) murió el 23 de setiembre de 1973, pocos días después del golpe militar que encabezó Augusto Pinochet en Chile, presuntamente a causa de un cáncer de próstata. Pero en 2011, tras una denuncia presentada por el Partido Comunista chileno, se abrió la investigación sobre las causas de la muerte del autor de “Canto General de América”, entre muchas otras obras.

La denuncia se basó en declaraciones de Manuel Araya, antiguo chófer de Neruda, quien afirmó en una entrevista con la revista mexicana Proceso que el poeta había sido envenenado por agentes de la dictadura mediante una inyección que le fue suministrada en la clínica en la que estaba ingresado y en la que finalmente falleció.

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