Oscar Cadars se cruza en el destino de Huracán por esas cosas del fútbol

‘Cacho’ regresa después de tres décadas a esta ciudad, liderando al rival frente al que los comodorenses arriesgarán esta tarde su permanencia en el torneo Argentino ‘B’. Amable y distendido, charló con este diario sobre su pasado huracanense. Reconoció que se trata de un partido especial. También confesó porqué a los 73 años sigue ligado a la redonda desde el costado de la cancha. "Me resisto a jubilarme", reveló.

Oscar Cadars no se había ubicado aún en la habitación del hotel donde se aloja Tres Algarrobos en su estadía en Comodoro Rivadavia y ya recibía mensajes de afecto en su celular de algunos memoriosos dirigentes de esta ciudad que le daban una cálida bienvenida al técnico del ‘Globo’ en los Nacionales de 1971 y 1976.
A ‘Cacho’ Cadars, como se lo conoce a este experimentado entrenador, le sorprende que la gente de otras ciudades se acuerde del equipo que él dirigió en la década del 70 y comenta: «Para mí es una emoción bárbara saber que la gente recuerde ese equipo, pero no solo acá sino en otras partes del país. Es como que sembraste algo y quedó. Yo siempre digo que si un técnico sólo habla de cómo se patea un tiro libre, del córner o cómo se para una barrera es muy pobrecito. Tiene que saber ser paternal en determinados momentos, exigente en otros. Tener un buen feeling con los jugadores para poder llegar al corazón de ellos y entender lo que les pasa, saber motivarlos», aclara.
Sobre ese equipo comodorense que recorrió el país y enfrentó a San Lorenzo, Colón, Newells, Argentinos entre otros, el actual entrenador de Tres Algarrobos recuerda que era un plantel muy unido y que en la cancha había un jugador por línea que hacía la diferencia. «Tener un arquero que cuando vos mirás decís no hay problema porque está ‘La Pantera’ (Carlos Rodríguez) es algo fundamental porque le da tranquilidad a todo el equipo, después en ese equipo teníamos a (Humberto) Zucarelli en el fondo, con (Mario) Olivera en la mitad de la cancha, después adelante estaba (Marcelino) ‘Pirulo’ Britapaja que las peleaba todas y siempre quería estar en el equipo aunque estuviera lesionado. Tenía un corazón inmenso para con su compañeros», recuerda.
Por todo esto no es un partido más el que vivirá esta tarde Oscar Cadars cuando se enfrente a Huracán de Comodoro y en una instancia decisiva. «Este era el único partido que no hubiese querido jugar porque lamentablemente uno tiene que luchar para ganar porque por eso me pagan, pero al que no me hubiese gustado ganarle nunca es a Huracán», confiesa.
El entrenador nacido en Venado Tuerto hace 73 años rescata el afecto de la gente comodorense que le agradece los momentos vividos y comenta un poco sensible. «Es una emoción muy grande porque desde el día en que nos enteramos que íbamos a jugar con Huracán me llamaron constantemente a Buenos Aires para hacerme recordar cosas y te hace emocionar mucho. Por más que uno sea una persona con experiencia te afloja», asegura.
El 20 de junio se van a cumplir 40 años que comenzó a trabajar con las divisiones inferiores y por eso rescata que en el fútbol actual es fundamental hacer un buen trabajo en los clubes de la Argentina.
«Hay que priorizar las inferiores. Sin duda hay que poner un profesor que les enseñe a los más chicos en el aspecto técnico, táctico, físico y también en lo anímico», apunta y se le viene a la mente una anécdota que le tocó vivir en plena crisis económica cuando estaba en Quilmes. «En 2001 vinieron unos italianos a ver las inferiores de algunos clubes. En River vimos jugadores con más calidad, pero en Quilmes vi chicos que tácticamente están mejor. Como yo era el más veterano me preguntaban: físicamente ¿como están? no, 10 puntos les decía yo. Y ¿técnicamente? y... son muy habilidosos. ¿Tacticamente? y... pueden jugar con línea de cuatro o línea de tres, se adaptan sin problemas. Acá le enseñamos todo lo táctico y después cada técnico arma el equipo como le gusta. Y por último preguntaban y ¿anímicamente? Es decir no todos soportan la presión que existe en el fútbol tan competitivo de hoy. Por ahí en la actualidad a un habilidoso se le pone una marca encima y terminan fuera de la cancha porque reaccionan mal», rescata.

HAY QUE ESTAR POR ARRIBA DEL PARTIDO
No hay tema del que no hable Oscar Cadars. Llegó hace apenas dos horas a Comodoro y se vino preparado con un gorro de lana, guantes y un camperón para soportar el frío comodorense.
Sabe que hoy será un partido definitorio cuando su Tres Algarrobos se mida con el ‘Globo’ en el estadio municipal desde las 15:30.
Sobre este encuentro crucial también charla y rescata: «Cada técnico tiene su librito, pero en este partido tan importante que jugamos mañana (por hoy) yo le tengo que decir a mis jugadores todas las posibilidades que van a tener en el partido a favor y en contra. Y todo eso es para que cuando entren a la cancha el partido no los pasen por arriba. Vos tenés que estar por arriba del partido con la cabecita fría para elegir la mejor opción. Para mí el mejor jugador es el que elige la mejor opción en el menor tiempo posible. No tiene nada que ver con la habilidad. Yo a un wing le digo porqué tiene que ir hasta el fondo y tirar el centro, pero si en ese momento el arquero se adelanta dos pasos y mi jugador lo ve y la mete en el primer palo ¿quién tenía razón? el jugador, porque lo pensó en ese instante», explica.
Sobre la mínima ventaja que sacó el equipo bonaerense en el encuentro de ida, Cadars analiza que ahora la situación se da a la inversa y tiene claro que no hay que desesperarse. «Yo siempre me pongo en el lugar del otro técnico. Y a Huracán no le queda otra que salir a ganar. Cuando empezó el partido de ida nosotros empezamos perdiendo 1-0 por la cuestión de la ventaja deportiva, aunque hayamos ganado nosotros por la mínima diferencia ahora es Huracán es el que tiene el compromiso de hacernos un gol. Ser local a veces es un aliciente pero a veces es una contra porque tenés la presión de la gente. Nosotros si perdemos no perdemos nada, Huracán si no gana pierde una categoría», comenta con todo lo que eso significa.
Por último, aclara que si hoy se va victorioso de Kilómetro 3 se irá tranquilo por haber cumplido un objetivo.
«Si mañana (por hoy) ganamos va a haber gente que se va a poner muy eufórica, otra se va a poner muy triste pero yo soy distinto. Es como una misión cumplida, me da tranquilidad por dejar contenta a la gente que confió en mí. Nada más», concluye y luego de despedirse llama a sus jugadores para ir a elongar un poco antes de quedar concentrados para el desafío de hoy.

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