Otra vez palos, balas de goma y pelea: 100 heridos y 64 detenidos
La zona próxima al Congreso de la Nación y la avenida 9 de Julio en cercanías de Avenida de Mayo fueron los escenarios de los disturbios que se produjeron ayer durante el tratamiento de la reforma previsional. Al cierre de esta edición se contabilizaban 81 heridos, entre policías y manifestantes. Además, había 64 detenidos.

Serios incidentes se produjeron ayer por la tarde en la plaza del Congreso de la Nación, con un saldo de al menos 81 heridos, 48 de ellos policías, y más de 64 detenidos, según las primeras cifras provisorias, además de destrozos en comercios.

Las revueltas durante la manifestación en contra del proyecto de ley de reforma previsional comenzaron a partir de las 13.30 a metros del Palacio Legislativo, y, luego, desde las 17, tras el retiro del grueso de los manifestantes, en la avenida la 9 de Julio y Avenida de Mayo, donde también hubo enfrentamientos y se registraron detenciones.

La Policía de la Ciudad, en un último informe pasadas las 19, informó que registró 48 detenciones y tuvo 48 heridos de distinta consideración (traumatismos oculares, politraumatismos y traumatismos de cráneo).

La fuerza consignó además que el SAME atendió a 81 pacientes, entre ellos personas mayores y agentes policiales, que fueron trasladados a los hospitales Ramos Mejía, Penna, Santa Lucía, Argerich, Durand, Churruca y Rivadavia.

En tanto, la Correpi (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional) informó que identificó a casi 64 detenidos.

A media tarde, la Plaza del Congreso se había convertido en una verdadera batalla campal, en la que un grupo de violentos, que no era la mayoría y opacó la protesta contra el gobierno que encabezaron miles de personas, apeló a todo tipo de municiones para atacar a la policía, parapetada detrás de los vallados colocados para proteger al Palacio Legislativo, donde sesionaba la Cámara de Diputados, para tratar la reforma provisional.

La fuerza policial se vio superada en distintos flancos de la Plaza de Mayo, y el Gobierno le dio intervención a la Policía Federal, mientras seguían las refriegas en el Congreso y zonas aledañas, que derivaron además en destrozos de negocios.

Luego de que el grueso de los manifestantes se retiraron -antes de las 17- otros grupos siguieron arrojando piedras y objetos contundentes, extendiéndose el área de los incidentes a 9 de Julio y avenida de Mayo.

Fuerzas policiales reprimieron indiscriminadamente, como el jueves pasado cuando se intentó tratar la reforma, con el empleo de gases lacrimógenos y carros hidrantes. Así, la avenida 9 de Julio se convirtió en el nuevo escenario de las refriegas, luego de las registradas durante varias horas en torno al Congreso, lo que produjo la interrupción del Metrobus, y del tránsito en una de las principales avenida de la Ciudad de Buenos Aires.

Los manifestantes instalaron vallas en el medio de la 9 de Julio mientras otros arrojaban piedras a la policía, que a su vez repelía con gases lacrimógenos.

El grueso de los violentos se reagrupó en los laterales de la cercana estación del Metrobus en dirección hacia el Ministerio de Desarrollo Social, y luego de varias refriegas, fueron desalojados.

En el operativo actuó también la policía motorizada, que lanzó gas lacrimógeno a los grupos que se habían agrupado en distintos puntos de la 9 de Julio.

PIEDRAS, BOTELLAS Y BALAS DE GOMA

Los incidentes comenzaron a las 13.30, cuando un grupo de jóvenes se desprendió de las columnas de los partidos de izquierda -PTS, PO y MST- en avenida Rivadavia casi esquina Rodríguez Peña, y comenzó a arrojar piedras y botellazos contra la Guardia de Infantería, que repelió el ataque, inicialmente con bombas de humo.

Los jóvenes lograron derribar el vallado de esa esquina, y además utilizaron bombas de estruendo y gomeras. A partir de allí, la Guardia de Infantería comenzó a avanzar para hacer retroceder a los violentos. Una particularidad, que no se vio en anteriores manifestaciones, es que los manifestantes llevaban máscaras antigás.

Las refriegas se acrecentaron en la plaza, con lluvias de piedras contra la Policía, que siguió avanzando hasta reponer las vallas sobre Rivadavia y Rodríguez Peña.

Los revoltosos formaron barricadas, parapetándose detrás de placas de madera, mientras seguían arrojando todos tipo de objetos a la Policía que, con el correr de los minutos, logró desplazarlos hasta más de la mitad de la plaza, en dirección a avenida de Mayo.

No obstante, las refriegas continuaron, toda vez que el grupo logró rearmarse para volver a arrojar piedras, botellas y trozos de baldosas. La Policía volvió a avanzar con una formación, detrás de la cual avanzaba un camión hidrante y luego la policía motorizada disparando balas de goma.

En determinado momento, se registró el incendio de un cerco verde, y siguieron los disturbios, que se acrecentaron cuando los manifestantes vieron a un grupo de policías a los que superaban en número y comenzaron a atacarlos.

A las 15, luego de un cuarto intermedio en Diputados, un grupo de legisladores bajó a la calle. Uno de ellos Andrés Larroque sostuvo que no podían sesionar “escuchando permanentes disparos” y aclaró que “el problema no son las fuerzas de seguridad: la ponen a defender un ajuste contra los jubilados”. Lo acompañaron los diputados Juan Cabandié, Lucila de Ponti, Mayra Mendoza, Leopoldo Moreau, del kirchnerismo y Myriam Bergman y Gabriel Solano (FIT). Sin embargo, la sesión se reanudó y mientras tanto continuaron los incidentes en las calles de Buenos Aires.