Otra violenta jornada en Irak

Al menos 30 muertos y 50 heridos causó la explosión de un coche bomba en una comisaría de Adwar, mientras soldados iraquíes y estadounidenses mataron ayer, durante una redada conjunta en Bakuba, a 17 insurgentes e hirieron a otros 20, comunicaron las autoridades iraquíes.

Bagdad (Télam)
El automóvil, repleto de explosivos cubiertos de heno, avanzó directamente hacia un grupo de uniformados que no estaban protegidos por barrera alguna, informó la Policía de Adwar, localidad ubicada unos 20 kilómetros al sureste de Tikrit, el lugar donde Saddam Hussein fue capturado en diciembre de 2003.
La importante cantidad de víctimas del coche bomba se produjo porque la detonación del artefacto ocurrió en el instante en que los policías se formaban para pasar lista frente a las puertas del cuartel policial, dijo el capitán Abdel Samad Mohamed, en declaraciones reproducidas por la agencia DPA.
En tanto, en la localidad de Bakuba, fuerzas iraquíes y estadounidenses mataron ayer durante una redada conjunta a 17 insurgentes además de herir a otros 20.
Además, otros 30 combatientes fueron detenidos tras el enfrentamiento armado en esa localidad ubicada unos 60 kilómetros al norte de la ciudad de Bagdad.
Durante la operación, que se llevó a cabo con apoyo aéreo, se destrozaron varias casas y edificios.
En la provincia de Diyala, en tanto, al norte de la capital, donde los militares estadounidenses se enfrentan también a insurgentes, murió tiroteado un soldado estadounidense, según informó el ejército de ese país.
Por otra parte, un grupo de insurgentes derribó ayer un helicóptero estadounidense al norte de Bagdad, según informaron testigos presenciales del hecho.
No obstante, la oficina de información del ejército estadounidense aseguró que no tenía constancia de la caída de ningún aparato militar, aunque reconoció que estaban investigando las informaciones aparecidas en varios medios de información.
El atentado se produjo un día después que el general David Petraeus asumiera el mando de las fuerzas estadounidenses en Irak. Patraeus declaró que «hay varios desafíos por delante», e insistió en que la situación «no es una causa perdida», a pesar de la creciente violencia sectaria que azota al país.
El general realizó estas declaraciones durante una ceremonia en la que tomó oficialmente el control de las fuerzas estadounidenses en Irak de manos del general George Casey, quien expresó dudas sobre la transferencia de mayores responsabilidades a los gobernantes iraquíes en el bosquejo del nuevo plan de seguridad para la capital, bautizado «Imponer la ley».
El cambio en el mando se produce mientras el presidente estadounidense George W. Bush intenta redefir sus políticas en Irak y cambia su equipo de funcionarios estadounidenses en el Medio Oriente.
El plan de Bush, que incluye el envío de 21.500 efectivos más para «reforzar la seguridad» en territotio iraquí, tiene una fuerte oposición de los demócratas, que son mayoría en ambas cámaras desde las últimas elecciones legislativas.

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