Otro asado terminó en incendio

La familia Cárdenas, de barrio San Cayetano, tuvo que abandonar ayer la idea de hacer un asado al aire libre luego de que el fuego de la parrilla generara un incendio en un galpón cercano.

Lo que tuvo la intención de ser una sabrosa parrillada pudo haber derivado en un incendio mayor ayer alrededor de las 16 en el domicilio de la familia Cárdenas, en calle Mahuida 2.349, de barrio San Cayetano.
La tarde se hacía propicia para cocinar algo afuera y así lo decidieron en casa de los Cárdenas, por lo cual se dispusieron a preparar el fuego.
El lugar elegido fue adelante de un galpón de chapas que se ubica cerca de la casa. Julio Cárdenas, el dueño, relató que habían prendido el fuego y se preparaban para poner la parrilla, cuando de pronto, las llamas comenzaron a quemar el galponcito.
«¿Sabés cuántas veces hicimos asado ahí?», dijo Julio, asombrado de que, esta vez, el fuego haya tomado el galpón.
El humo y las llamas alertaron a los propietarios de la casa y también a los vecinos de la cuadra, por lo que de manera rápida se dio aviso a los bomberos.
Por fortuna, el fuego que se apoderó del galpón no se propagó demasiado y no hubo que lamentar daños mayores.
El susto para la famila Cárdenas fue grande, porque el depósito se encuentra pegado a su casa, que también está construida de madera y chapas.
Del Destacamento 1 de Bomberos Voluntarios partieron dos unidades autobomba, los móviles 33 y 34, que actuaron con rapidez ante el llamado de auxilio.
Miguel Almirón, sargento primero del cuerpo de bomberos, comentó que «el fuego se apagó enseguida». Agregó que las dos dotaciones llegaron a tiempo, y aunque el fuego parecía controlado por la familia, era necesario apagar completamente el foco ígneo.
En el galpón de chapa se quemaron prendas de vestir, todas en desuso, que estaban acumuladas para ser tiradas con la basura.
Lo que sí se lamenta es la pérdida de una bicicleta y una carpa. Además, dentro del galpón había una garrafa a gas, que hacía mucho tiempo no se utilizaba, pero que igualmente generaba preocupación, en caso de que el fuego llegara a alcanzarla.
Asimismo, en el techo de la mejora quemada, una parra de gran tamaño fue la que se llevó la peor parte, algo que lamentaba el dueño de casa, ya que terminó con gran parte de sus hojas y frutos chamuscados.
En un principio, cuando el fuego se propagó, el humo cubrió el lugar y los propietarios de la casa vivieron momentos de susto. Pero cuando los bomberos se retiraban, con el fuego apagado, todo se relataba como una anécdota que no pasó a mayores.

Fuente:

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico