El desprendimiento ocurrió durante la madrugada. No hubo heridos, pero los vecinos alertan por el deterioro general y temen nuevos colapsos.
Un estruendo en plena madrugada alteró la tranquilidad de los residentes del edificio 58, sector 6, del complejo habitacional 1008 Viviendas, en el barrio 30 de Octubre. Eran cerca de las 4 cuando gran parte del cielo raso se desplomó sobre el pasillo compartido por los cuatro departamentos de la planta alta.
La escena generó alarma inmediata entre los vecinos, que salieron a ver qué había ocurrido. A pesar de la magnitud del desprendimiento, no había personas circulando en ese momento, lo que evitó consecuencias mayores.
En diálogo con Crónica, Susana Castro describió el momento posterior al derrumbe: “Eran las 4 de la mañana; el hijo de Inés y el nieto salieron a sacar el durlock que quedó porque se cayó casi todo. En mi casa tengo una bebé de 3 meses; por eso quisiéramos pedir a quien corresponda que nos ayude”.
La vecina también expuso las limitaciones económicas para encarar una reparación: “No tenemos un sueldo tan grande como para hacer frente a esto, comprar las cosas y arreglarlo”.
Por su parte, Inés Ramos vinculó el deterioro del sector afectado con factores climáticos y la falta de mantenimiento. “Del lado donde cayó pega de lleno el viento, y además hay ingreso de palomas, bosta, tierra… todo ese peso hizo que el techo cediera”, explicó.
El episodio reavivó la preocupación por el estado estructural del edificio y de otros bloques del complejo. “A uno se le voló el techo con el temporal, a otro se le cayó el cielo raso como acá, y el edificio 40 también tendría inconvenientes”, advirtieron.
En ese contexto, Ramos alertó sobre el riesgo latente: “Es muy posible que se caiga la otra parte. Ahora no pasó nada porque fue de madrugada, pero no sabemos en qué momento puede ocurrir”.
Las condiciones posteriores al derrumbe también fueron motivo de inquietud. Castro señaló: “Hasta esta mañana se veían ratas en el palier que cayó, arañas y todo tipo de bichos. Somos gente grande los que vivimos acá y quisiéramos alguna solución; que alguien venga a ver cómo estamos”.
Los vecinos reclamaron la intervención de las autoridades y denunciaron la ausencia de mantenimiento en el edificio. “Nunca se hicieron trabajos. Hasta ahora no se acercó nadie, solo vino el presidente de la vecinal”, indicaron.
Finalmente, insistieron en la necesidad de respuestas urgentes: “El edificio 40 igual está afectado, tiene chapas sueltas, se siente el ruido cuando ingresa el viento y mueve las chapas. Hasta ahora no se acercó nadie. Vino el presidente de la vecinal a traernos barbijos, pero quisiéramos que autoridades vengan a ver esto porque no se puede estar así”, concluyeron.
