Otro escándalo de corrupción conmueve al gobierno de Lula

El presidente del Senado brasileño, Renan Calheiros, fue denunciado ayer por la prensa de haber recibido sobornos de una empresa constructora, lo que se suma al escándalo de corrupción que esta semana le costó la renuncia al ministro de Energía, Silas Rondeau, e involucra a otras 50 personas, entre empresarios, políticos y funcionarios.

Brasilia (Télam)
La revista Veja, que adelantó un día su habitual edición de fin de semana, denunció que Calheiros, del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal aliado del oficialismo, aceptó que la constructora Mendes Junior pagara sus gastos personales, el alquiler de un departamento y de una habitación en un hotel de lujo en Brasilia.
La publicación, reproducida por Radiobras, indicó que la empresa pagó también 9.000 dólares mensuales para mantener a una hija extramatrimonial del presidente del Senado, y le dio apoyo financiero a su familia.
El informe no revela fuentes, pero en el entorno de Calheiros sospechan que la filtración provino de la Policía federal, que investiga una red de corrupción entre empresas constructoras y políticos, denominada «Operación Navaja».
En el marco de esta investigación, la policía detuvo la semana pasada a 48 personas, entre empresarios, políticos, funcionarios públicos y ejecutivos, involucrados en el desvío de alrededor de 50 millones de dólares en fondos públicos el último año.
El escándalo le costó el cargo a otro hombre de las filas del PMDB, el ministro Energía, Silas Rondeau, sospechado de recibir sobornos por unos 50.000 dólares de la constructora Gautama, que comandaría la red de corrupción.
El caso salpicó además a un colaborador de Rondeau, el coordinador nacional del programa «Luz para todos», José Lobato Santana, quien renunció alegando «motivos personales», y al asesor especial del ministerio, Ivo Almeida Costa, también apartado del cargo.
La denuncia periodística causó ayer revuelo en el ambiente político brasileño, mientras que en el Senado, tanto la oposición como los aliados al oficilismo evitan conjeturar sobre el futuro de Calheiros, hasta poder escuchar su versión, lo que resultó imposible hasta el momento, ya que el senador canceló su agenda de ayer y no apareció por el Congreso, según informó la agencia Estado.

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