Pablo Maccari sumó un podio y buena experiencia en Europa

El representante de los "Domadores del Marqués" obtuvo un segundo puesto en terreno italiano. En tanto que en la Península Ibérica no pudo completar la travesía, que se enmarca en una serie de nado denominado "Oceanman" y sobre una distancia de 10K.

Después de varios meses y preparativos, Pablo Maccari probó su resistencia en aguas abiertas, y cerró un segundo puesto y un abandono en la costas del Viejo Continente.

Roma, fue el primer destino del nadador de “Domadores del Marqués”, donde un tren hacia Bari y una combinación lo depositó en Polignano.

“El programa indicaba que el día viernes por la tarde teníamos la charla técnica y sábado era la carrera. Pero como el clima no era bueno tuvieron que reprogramar para el domingo. La realidad que estaban todos sorprendidos por el estado del tiempo y yo por dentro pensaba que las costas comodorenses siempre me castigan así”, sostuvo el joven a El Patagónico.

“El día de la carrera me levanté temprano fui caminando desde el hotel hasta el puerto a unos 3 km. Ya se podían ver las boyas colocadas por la organización y un montón de sensaciones se me pasaban por la cabeza, llegar hasta este punto había significado un gran sacrificio y paso a paso se hacía realidad”.

“Luego de cambiarme tuve la oportunidad de hablar con deportistas de todas las nacionalidades y fue muy emocionante cuando me llamaron para ingresar al parque cerrado ya que escuchar tu nombre y nacionalidad me hizo sentir una responsabilidad muy grande por estar representando la bandera que amo, ser el único argentino de 87 participantes en la distancia de 10 km fue algo que me hacía diferente y por dentro quería mostrar como las costas de Comodoro me habían preparado para este reto”, describió.

El momento de la largada fue muy intenso ya que el pelotón de punta se armó muy rápido y los primeros 500 metros fueron al máximo “yo iba muy preocupado por no perderlos ya que por más que sea un deporte individual tener a los rivales cerca te motiva. El mar se movía, pero la dirección de las olas ayudaba esto fue así hasta el km 5 donde pegamos la vuelta y la cosa se puso dura, un fuerte viento encontra y olas de frente hicieron que fuéramos mucho más lento”.

Los kilómetros fueron pasando y cada vez costaba más levantar los brazos, pero el objetivo era claro: no perder a los nadadores y concentrarse en la navegación ya que desviarse 2 o 3 metros de una boya podría significar perder el pelotón. “A mis pies traía al Italiano Thomas Giani el cual no me daba tregua y sentía como me tocaba los pies. Los últimos 500 metros eran dentro del puerto con lo cual el reparo del espigón hizo que el mar se calmara, pude acomodarme y acelerar. Al momento de llegar a la rampa mi esposa me estaba esperando sobre un costado me pasó la bandera y recorrí los últimos metros hasta el arco de llegada con la bandera en mis manos. Al darme vuelta el Italiano Thomas Gianime da un abrazo y me felicita por la carrera que habíamos hecho fue en ese momento que nos sacamos una foto debajo del arco de llegada extendiendo la bandera”, recalcó con orgullo.

ESPAÑA Y UN DURO REVES

Días después viajó a Alicante donde se disputaba la segunda carrera de 21 Km. “Todo arrancó bien para lo que serían unas 7 horas de nado. El día viernes 11 tuvimos la charla técnica y en ese momento comentaron que el mar estaba muy complicado y que deberíamos atravesar olas de 4 metro. Esa noche prácticamente no pude dormir y el sábado a las 6:30 solo 12 nadadores llegamos al embarcadero, poco se hablaba y era inevitable ver como los barcos se movían en el amarradero”.

Sobre las 8 partieron para Tabarca y el viaje tomó 45 minutos porque las olas pegaban con fuerza en el casco del gomón y se podían ver las otras embarcaciones iban buscando avanzar la sensación era de aventura.

“Llegamos a la isla y rápidamente nos cambiamos la organización nos pidió que armáramos una rueda donde el staff de Oceanman hablo sobre cuestiones de seguridad y lo importante que era haber llegado hasta este punto.

Entramos al agua y tuvimos que nadar 2000 metros hasta nuestros botes que nos esperaban para escoltarlos la realidad que esas imágenes las tengo grabadas a fuego por los primeros 5 km fueron sencillos reparados por la isla no hacíamos más que avanzar pero fue en ese momento donde me empezaron los problemas ya lejos de la islas y en aguas profundas el mar se puso muy violento y un fuerte dolor de cabeza hacía que no pudiera seguir bien el barco fue ahí cuando empecé con vómitos y ya no podía ni ingerir ni tomar agua”.

La decisión fue difícil, pero por dentro sabía que cada vez tenía menos fuerza “en el Km 10 decidí que me levanten con los ojos llenos de lágrimas, levanté la mano y pedí que me sacaran de ahí. Cuando me agarré del bote sentí como todas aquellas personas que habían estado a mi lado me ayudaban a subir y sentía sus palabras de aliento no para que terminara si no para tomar la decisión correcta” sintetizó.

En la entrega de premios escuchó las historia de las 7 personas que pudieron terminar “lo que sentía era admiración por la fuerza que habían tenido esos nadadores para llegar hasta la meta. Hoy ya mucho más tranquilo puedo hacer un análisis de lo que paso y de las lecciones que aprendí”, sentenció.

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