"Pachorra" Usin había dejado su huella en el valle

Hace dos años y medio, el hoy popular Leandro Usin engañó a mucha gente en el valle. Usaba un nombre falso y se hospedaba en el hotel Rayentray de Trelew.

Actualmente hay otro comodorense que se hizo famoso en el país, aunque no por un hecho para elogiar. Es que Leandro Usin –el mismo al que sus compañeros del Perito Moreno apodaban “Pachorra” en el secundario- estafó con su empresa Vayo Coin a decenas de incautos que creyeron que podían ganar fortunas especulando con sus ahorros. ¿Cómo no creer en Jimena Barón, Yao Cabrera, Wanda Nara, Pampita Ardohain y otros famosos que promocionaban la iniciativa de quien solo hizo lo que sabía hacer: engañar?

Usin hizo de las suyas en Comodoro, hasta que un día lo sorprendieron en su camioneta algunos de los estafados por él; lo llevaron a un cerro; le propinaron una golpiza; le quemaron el vehículo y lo abandonaron desnudo. Pudo haber sido peor.

Sin embargo, él insistió en lo suyo y para ello decidió cambiar de aire. Una de sus paradas fue el valle de Chubut. Allí, en noviembre de 2019 el juez de garantías Gustavo Castro dispuso su prisión preventiva por una serie de estafas cometidas en la localidad de Gaiman y Trelew.

El imputado se presentaba ante los damnificados como “Leandro Rodríguez”, aunque en realidad su nombre completo es Leandro Gustavo Usin Lavitola. Los fiscales destacaron la cantidad de víctimas perjudicadas y que el total de la estafa ascendía entonces a 415.500 pesos.

Usin estafó con cheques sin fondos, adulterados o haciéndose de chequeras en blanco de distintos bancos de la zona –como el Macro, Galicia, Santander y Credicoop-, a varios comerciantes, en general de la localidad de Gaiman. Algunos de ellos fueron Roxana Belén Silva, Aníbal Falcón (dueño de Vivero Municipal Gaiman), Rocío Belén Tureo (propietaria de una carnicería en Trelew), Franco Damián Valenzuela, Ana Leal Reyes (dueña de Armería “Tiro Loco” en Gaiman), Jorge Pablo Guerrero (dueño de la mueblería Tres Arroyos Trelew), Rafael Vallejos (por trabajos de ayudante de cocina que realizó en el restó bar del que el imputado decía ser propietario) y a Antonio Gabriel Pires (de distribuidora Valenai Gaiman).

En todos los casos el imputado realizaba compras en función de la explotación del resto bar Mitre de la localidad de Gaiman a la vez que se movilizaba en una camioneta ploteada con las insignias de ese local.

UNA CONDENA EN BUENOS AIRES

Las representantes del Ministerio Público Fiscal argumentaron que la falta de “arraigo” en la zona y la expectativa de pena podría favorecer una posible fuga de Usin. Indicaron hace casi dos años y medio que el imputado había realizado actividades comerciales en los últimos tiempos, no solo en Gaiman, sino también en Trelew y Comodoro Rivadavia donde se encontraba al momento de entregarse por la orden de captura dictada por el juez César Zaratiegui.

Destacaron entonces que pesaba en su contra un antecedente condenatorio en un Juzgado en los Criminal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por lo que en caso de ser hallado culpable en esta investigación que se iniciaba, podría ir a la cárcel.

Su única condena hasta entonces había sido a 3 años de prisión de efectivo cumplimiento por habérselo hallado culpable de los delitos de incendio con peligro común, 15 hechos de estafa, hurto simple y uso de documento público falsificado.

“Su señoría debe tener en cuenta que esta conducta delictual reiterativa de Usin es manifiesta. Recientemente ha dejado de cumplir condena en prisión y continua en nuestra zona con el mismo modus operandi”, expresó la funcionaria de fiscalía, Julieta Gamarra, para fundamentar aún más el riesgo de fuga.

En esa audiencia se supo que Usin se hospedó durante dos meses en el Hotel Rayentray (inevitable no compararlo con “Chatrán” Hernández) y que se domiciliaba simultáneamente en Río Gallegos, Comodoro Rivadavia y Gaiman.

Por estos delitos, Usin cumplía prisión domiciliaria cuando estalló la pandemia del Covid y un año más tarde aceptó un juicio abreviado a cambio de resarcir económicamente a sus víctimas. Fue en abril de 2021 y se supo entonces que los empleados gastronómicos que habían creído en él eran 15. A todos los había contratado para su “proyecto” de resto bar que “revolucionaría” Gaiman, según sus permanentes arengas.

Desde entonces no se supo nada más de él hasta la semana pasada, cuando se hizo público que su carrera de estafador había subido varios escalones.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico