Un grupo de madres y padres sostiene a pulmón una merienda diaria para las inferiores del club Jorge Newbery. Necesitan colaboración de la comunidad para seguir acompañando a los chicos.
Cada tarde, cuando terminan los entrenamientos en las inferiores de Jorge Newbery, más de cien chicos se acercan a compartir una merienda. Para muchos es una costumbre; para otros, una ayuda importante después de una larga jornada de escuela y deporte.
Detrás de esa taza de leche, de una torta frita o de una fruta hay un grupo de madres y padres que, sin apoyo económico fijo, trabaja todos los días para que ningún niño se vaya sin comer algo caliente.
La iniciativa nació en el corazón del barrio 9 de Julio y hoy se convirtió en una verdadera red solidaria que acompaña a las categorías formativas del club. Son unas siete personas las que sostienen la tarea cotidiana, organizando compras, cocinando y gestionando donaciones para responder a una demanda que crece semana tras semana.
"Somos un grupo de papás que, pulmón a pulmón, vamos poniendo día a día para que los nenes tengan una copa de leche, una torta frita o una fruta", cuenta Rosa Quinteros, mamá de Mateo Pacheco, jugador de Octava División.
La realidad es simple: alimentar a más de 100 chicos cada tarde requiere recursos que muchas veces no alcanzan. Por eso las familias apelan a la solidaridad de vecinos, comercios y empresas que quieran sumarse con alimentos, leche, cacao, azúcar, frutas, harina o cualquier aporte que permita sostener la merienda.
A pesar de las dificultades, quienes impulsan la propuesta encuentran la fuerza necesaria en los propios chicos.
"Las caritas, los abrazos y las gracias que nos dan son lo que nos hace seguir. Eso nos llena el corazón y nos impulsa todos los días", asegura Rosa.
La merienda ya es mucho más que un plato de comida. Es un espacio de encuentro, contención y pertenencia para decenas de niños y adolescentes que encuentran en el club una segunda casa.
Por eso hoy el pedido es claro: la solidaridad de la comunidad puede marcar una enorme diferencia.
Cómo colaborar
Las personas, comercios o empresas que deseen realizar donaciones pueden comunicarse con Marcela Verazay al 2974-281998 o acercarse directamente al Club Jorge Newbery durante los horarios de entrenamiento.
Cada paquete de leche, cada kilo de harina o cada fruta ayuda a que más de cien chicos puedan seguir compartiendo una merienda después de entrenar.
Porque detrás de cada taza servida hay mucho más que alimento: hay acompañamiento, contención y comunidad.
