El analista político ensayó su hipótesis sobre las razones que llevaron al escarnio público del expresidente Alberto Fernández. A su criterio, no puede dejar de recordarse el episodio de Lago Escondido en octubre de 2022, cuando también se apuntó a las cámaras de la PSA, fuerza entonces conducida por José Glinski.
“El poeta impopular no entregó a la Doctora”. Bajo este título, Jorge Asís señaló en X que “la sensibilidad estalló el domingo en Clarín, el diario que Alberto en su momento se obstinaba en la patanería de divulgar que “manejaba”. Nunca se debe olvidar que para referirse al hiper temible señor Magnetto, El Poeta Impopular solía recurrir al casi amigable “Héctor”. “Le dije a Héctor”, decía, como si convivieran en la platea de Argentinos Juniors”.
Luego, Asís continúa: “Los conscientes desconfiados que presumen de portar la información más calificada coinciden en instalar que fue aquella supuesta influencia de Alberto en Clarín la verdadera causa que motivó el dedazo irresponsable de La Doctora para la equivocación insuperablemente histórica de designarlo para la presidencia y decidirse modestamente a acompañarlo como vice”.
Para el analista, “aquí ser objetivo requiere un poco más de esfuerzo. Los obstinados anónimos que operan a favor del control de daños y pugnan por el rescate imposible de la honorabilidad de Alberto confirman que justamente ocurrió lo contrario. Que el multimedio otrora hegemónico que mantiene la pólvora mojada hoy le pasa la factura mediática al Poeta Impopular, pero por no haber entregado a La Doctora, como aguardaba el hiper temible Magnetto hasta la virtual exigencia. Para los contados defensores de la frustración del "albertismo" que tratan la impotencia de atemperar los destrozos aquí influye el otro gran grave error de Alberto por haber denunciado -durante una mañana inolvidable de cadena irracional- aquel picnic fastuoso de cinco días hacia el Lago Escondido del que formó parte el doctor Ercolini y sin mayor sentimiento de culpabilidad. Entonces bingo: Clarín lo fusila a Alberto a través del colega Claudio Savoia por golpeador a partir de las desprolijidades descubiertas por el juez federal Ercolini que oculta la preparación de la venganza en el culebrón de “los seguros” que beneficiaron los réditos millonarios de El Encarajinador, compañero apasionado de Gatín”.
Y concluye Asís: “Es el penúltimo dato que hace aún más fácil -y hasta casi infantil- explicar el academicismo del “por qué”. Ampliaremos”.
