Paredes resquebrajadas ponen en peligro la estructura edilicia del paraje La Lobería

El paraje La Lobería fue construido aproximadamente en 1927 como factoría para ballenas de las cuales se aprovechaba la grasa y de lobos marinos –para los cueros-, hasta que la caza de esos ejemplares fue prohibida en el sur. Hoy su encargada, Mercedes Vidal, pide ayuda a las autoridades ya que la estructura edilicia se encuentra en peligro por resquebraduras en las paredes.

Caleta Olivia (agencia)

Las instalaciones fueron compradas inicialmente por una familia ganadera muy conocida de apellido Altuna y luego pasó a manos de los Salaberry. Tras ello y hace aproximadamente 27 años, fue adquirida por el ciudadano portugués Juan Carlos Sousa quien falleció hace pocos años, aunque su fotografía puede apreciarse colgada en una pared junto a otros recuerdos.

Por ese motivo debió encargarse de ese lugar un familiar de Sousa hasta que hace pocos años Mercedes Vidal, que estaba en pareja con el responsable, decidió cuidar ese maravilloso lugar.

La mujer también contó que hace alrededor de 10 años comenzó el deterioro principal, ya que la marejada se llevó un antiguo faro de buques y luego socavó el terreno sobre el que está construido el edificio, que ahora se convirtió en un parador y se llevó una parte de los baños.

Consecuentemente, el edificio se debilita cada vez más y desde hace un mes comenzaron a resquebrajarse las paredes por el paso de camiones en la ruta, algo que no ocurría, y sobre todo por las marejadas que se hicieron sentir más al elevarse el nivel del mar en pocos centímetros durante varios años.

Por ello, Mercedes pide ayuda a alguna autoridad que pueda construirle otro parador más cercano a la traza de la nueva ruta porque en rigor La Lobería quedaría bastante alejada del camino de los camioneros y turistas que suelen visitarla.

VICTIMA DE UN ROBO

No obstante, Mercedes contó un lamentable hecho que le tocó vivir hace pocas semanas cuando se ausentó por tres días y personas desconocidas violentaron una puerta y le sustrajeron un par de guantes que había donado el boxeador Jorge “Locomotora” Castro; una guitarra que utilizaban los visitantes; la batería que almacenaba la energía que recolectaba una pantalla solar que había donado la provincia; una máquina de coser y garrafas de gas, entre otras cosas.

Cabe recordar que hace pocos años ese sitio fue declarado patrimonio histórico provincial por las tareas que se realizaban allí hace mucho tiempo.

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