Perro peligroso provocó grave herida a chico de nueve años

Un perro de la raza rottweiler hirió por segunda vez a un niño en el barrio Unión. Pero en este último hecho, sucedido en la tarde del sábado, el problema fue mayor para el chico que sufrió una herida profunda en la pantorrilla de su pierna derecha.

Caleta Olivia (Agencia)
El pequeño, de nueve años de edad, regresaba a su hogar desde la casa de un familiar, cuando por la calle Ejército Argentino al 2.400, apareció súbitamente el perro.
El animal le pegó un tarascón repentino en la pierna y el chico no atinó a reaccionar. Tras morder, el perro volvió a esconderse en el patio de donde provino.
Por suerte, el vecino propietario del can, Manuel Carreras, fue testigo del hecho, ya que estaba lavando su automóvil en la vereda, por lo que salió en auxilio del menor que presentaba una mordedura con mucha pérdida de sangre.
El vecino primero llamó a los padres para que, juntos, llevaran al chico al Hospital Zonal de esta ciudad, donde fue asistido inmediatamente.
Una hora después, el padre del niño, Eddie Quesada, conocido ciudadano de esta ciudad, radicó la denuncia en la Seccional Segunda, donde explicó todos los pormenores y pidió que «el animal sea sacrificado».
«La mordedura es grave, la doctora que atendió a mi hijo dijo que si los colmillos penetraban un centímetro más podrían haberle cortado la pierna», contó. Según Quesada, «el perro andaba siempre suelto», aunque de acuerdo a lo que contó el propietario: «siempre estaba adentro».
Lo cierto es que Carreras ya tenía un cartel en la verja que da al patio delantero de su casa, donde alerta sobre la presencia de un perro peligroso.
«Yo quiero Justicia y que maten al perro. La Municipalidad tiene que llevarlo al perro y matarlo», pidió desesperado el padre del nene.
Lo cierto es que el chico fue mordido dos veces por el mismo perro. La primera vez sucedió a fines de diciembre y casi en las mismas circunstancias.
Al ser consultado por este diario, el dueño del can dijo ayer que «ya lo llevó un grupo de amigos para que sea sacrificado, al perro no lo verán más».
«Reconozco lo que pasó, e incluso me ofrecí a pagarle todos los medicamentos necesarios para la atención del chico», expresó, compungido, el vecino.

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