La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados internacionales: el precio del petróleo se disparó con fuerza tras nuevos ataques a instalaciones energéticas, mientras que las principales bolsas del mundo operan en baja.
El crudo Brent superó los 114 dólares por barril, con un salto superior al 6%, mientras que el WTI estadounidense también avanzó con fuerza, en medio de crecientes temores por una posible interrupción del suministro global.
La suba se da luego de que Irán lanzara ataques contra infraestructuras energéticas en la región, en respuesta a ofensivas previas vinculadas al conflicto con Estados Unidos e Israel. Entre los puntos críticos, se encuentran instalaciones clave como el yacimiento de gas South Pars y centros energéticos en Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
Analistas del mercado advierten que la situación podría derivar en una crisis prolongada en la oferta de petróleo, especialmente si se profundizan los ataques o se ve afectado el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula una parte significativa del crudo mundial.
Mercados globales en caída
En paralelo, las bolsas reaccionaron con fuertes caídas. En Wall Street, los futuros operan en baja, con descensos en los principales índices: el S&P 500, el Nasdaq y el Dow Jones anticipan una jornada negativa.
En Europa, el impacto es aún más marcado: el Euro Stoxx pierde más de 2%, mientras que los principales mercados como Alemania, Francia y Reino Unido registran caídas generalizadas.
Asia tampoco quedó al margen del clima de incertidumbre. Las bolsas de Hong Kong, Shanghái y Corea del Sur cerraron en rojo, reflejando el nerviosismo global.
Más presión sobre la inflación
El encarecimiento del petróleo suma presión sobre la inflación a nivel mundial, en un contexto en el que los bancos centrales ya venían alertando por la persistencia de tensiones económicas.
La Reserva Federal de Estados Unidos, que decidió mantener las tasas sin cambios, advirtió sobre un escenario de mayor incertidumbre, marcado por el impacto de la guerra en los precios de la energía.
Con este panorama, los mercados se enfrentan a una combinación compleja: tensión geopolítica, suba del crudo e incertidumbre económica, factores que podrían seguir condicionando el rumbo financiero en los próximos días.
