Petroleros volvieron a marchar frente a clínica materno infantil

Pese a que el municipio dispuso su clausura preventiva desde el 7 de octubre, el edificio de la Clínica Materno Infantil ubicado en la calle Yrigoyen de Caleta Olivia fue nuevamente ayer objeto de pintadas por parte de manifestantes del Sindicato Petrolero de Santa Cruz que reclaman su devolución.

 Caleta Olivia (agencia)

La protesta se reactivó debido a que la institución gremial tuvo conocimiento que el Ministerio de Salud de la provincia habría otorgado un permiso provisorio por 90 días a Integración Médica para que vuelva a funcionar.

Sus directivos, representados por el empresario José Zilberberg, habían firmado un contrato de concesión para explotación de ese centro de salud mucho antes de que asumiera la actual conducción del sindicato que encabeza Claudio Vidal, es decir cuando el mismo estaba directamente relacionado con la Federación que lidera Alberto Roberti. Los empresarios de la medicina acondicionaron el edificio que pertenece al gremio y lo inauguraron el 20 de noviembre de 2013, pero las actividades de la clínica se iniciaron varios meses más tarde.

Al normalizarse el gremio (a fines de 2013), la nueva mesa de conducción reclamó la devolución del edificio y los afiliados realizaron varias manifestaciones de protesta que incluyeron pintadas en esa y otra estructura edilicia perteneciente a la Integración Médica.

ESTABA CLAUSURADA

El 7 de octubre de este año, inspectores municipales de Comercio clausuraron la Clínica Materno Infantil porque se le habían vencido todos los plazos para que presentara una autorización del Ministerio de Salud, según los argumentos que diera el secretario de Gobierno de la comuna, Osvaldo Cabrera.

Ahora el gremio tuvo conocimiento que la cartera de salud de la provincia autorizó el funcionamiento de la clínica debido a que sus directivos completaron la documentación requerida, con lo cual considera que se están vulnerando los reclamos de devolución del edificio que se planteó a nivel judicial.

Fue por ello que desde las seis de la madrugada de ayer, más de un centenar de afiliados y algunos miembros de comisión directiva, decidieron realizar un nuevo escrache en ese edificio.

Sobre su fachada se arrojaron huevos, se pintaron leyendas de repudio con aerosol e incluso se arrojó una lata de pintura roja, en medio de cánticos y sonidos de bombos y redoblantes.

La manifestación, que se extendió hasta después del mediodía, motivó además la obstrucción del tránsito vehicular, el cual fue desviado por otras calles por parte de inspectores del municipio.

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