La audiencia preliminar expuso contradicciones clave en la versión de la imputada y reforzó la acusación por abandono seguido de muerte.
La investigación por la muerte de Farid, el niño de 3 años que falleció en un incendio ocurrido el 26 de julio de 2024 en una vivienda de la calle Chacabuco al 500 –entre Dorrego y Rawson-, avanzó hacia una instancia decisiva con la realización de la audiencia preliminar.
El caso, que en un primer momento fue presentado como un siniestro trágico, derivó en una causa judicial por abandono seguido de muerte, con fuertes indicios de negligencia.
Durante la jornada, la imputada Ana Perea no se presentó ante la Justicia. En su exposición, la fiscalía sostuvo que la versión inicial brindada por la mujer —quien había asegurado estar en el hospital al momento del hecho— quedó desacreditada por las pruebas recolectadas. Los peritajes y el análisis de sus movimientos indicaron que se encontraba en un casino de la avenida Rivadavia mientras el niño permanecía solo, encerrado en la vivienda.
Los informes de los Bomberos Voluntarios y de la Comisaría Primera detallaron que el cuerpo del menor fue hallado a las 3:40 en el sector del living, sin posibilidades de pedir ayuda. A este cuadro se sumaron antecedentes incorporados a la causa que dan cuenta de denuncias previas por malos tratos y situaciones de abandono.
Frente a este escenario, y considerando además la presunta falsedad en la declaración de la imputada para ocultar su paradero, el Ministerio Público Fiscal solicitó una pena de 15 años de prisión. El caso mantiene en vilo a la comunidad, que reclama no solo una condena, sino también que se revisen las responsabilidades de los organismos de protección que debían intervenir.
