Pidieron 13 años para el acusado por el homicidio de Gargaglione
El crimen ocurrió el 30 de agosto del año pasado y fue su madre quien lo encontró muerto a la 5 de la mañana, en el interior de la casa que habitaba en calle Huergo al 2.800. Está imputado su ex cuñado, Luis José Aguilar.

En el marco del juicio que se lleva adelante en Comodoro Rivadavia por el homicidio de Juan Carlos Gargaglione y en el cual está imputado su ex cuñado, Luis José Aguilar, la parte querellante solicitó una pena de 13 años de prisión, mientras que la Fiscalía solicitó 11 años y la Defensa Pública la absolución. El veredicto se conocerá hoy, al retomarse el cuarto intermedio que dispuso el Tribunal de la Cámara del Crimen.
El juicio por el homicidio de Juan Carlos Gargaglione concluyó ayer en la Cámara del Crimen con los alegatos de las partes y en ese contexto la parte querellante solicitó una pena de 13 años de prisión, por encontrarlo autor material del hecho.
Antes de ello alegó el representante del Ministerio Público Fiscal, quien luego de hacer un detalle cronológico solicitó una pena de 11 años de prisión, aplicándole los artículos 79 y 41 bis de Código Penal Argentino. Además, teniendo en cuenta el monto de la pena y el peligro de fuga a raíz de esta, pidió que se ordene la prisión preventiva del imputado, debido a que en la actualidad  cuenta con arresto domiciliario.
A su turno la Defensa Pública solicitó la absolución de Aguilar, planteó una serie de nulidades respecto a los secuestros y en forma subsidiaria pidió el mínimo de la pena que se contempla en el delito de homicidio simple.
A todo esto el Tribunal que estuvo presidido por el juez Luis Pinto e integrado por los jueces Martín Montenovo y María Nieva de Pettinari pasó a un cuarto intermedio que se retomará hoy a las 8:30, oportunidad en la cual se dará lectura a la parte resolutiva de la sentencia, mientras que los fundamentos podrán conocerse la semana próxima.

UNA BALA EN EL PECHO DE LA VICTIMA
El homicidio de Juan Carlos Gargaglione ocurrió el 30 de agosto del año pasado y fue su madre quien lo encontró muerto a la 5 de la mañana, en el interior de la casa que habitaba en calle Huergo al 2.800.
Según testimonios, la noche anterior, la víctima estuvo reunida con varios amigos en su domicilio, entre quienes también se encontraba su cuñado, Luis José Aguilar. Allí bebieron más de 12 cervezas mientras conversaban y escuchaban música con un volumen moderado, pero cerca de la medianoche Gargaglione recibió un llamado donde se le informó que tenía que trabajar al día siguiente, por lo cual le pidió a todos que se fueran porque tenía que dormir.
Uno de los amigos estaba durmiendo en un sillón porque se lo había sugerido Gargaglione debido a su avanzado estado de ebriedad y allí se quedó. El resto se despidió para marcharse. Sin embargo Aguilar le habría recriminado “¿cómo me vas a echar a mí también, si soy tu cuñado?”.
Uno de los testigos que declaró en la primera jornada de debate se refirió a ese diálogo que escuchó antes de marcharse y aseguró que se quedaron discutiendo porque al parecer Aguilar no tenía intenciones de irse. De todas formas fue la última vez que vio con vida a su amigo.
En el transcurso del debate se conoció que Aguilar se alojó durante un tiempo en la casa de Gargaglione, pero que la relación entre ellos no estaba del todo bien y hasta hubo quienes afirmaron que el dueño de casa ya no quería que siga viviendo allí porque le utilizaba y se llevaba sus cosas, entre ellas, una de las dos armas de fuego que le pertenecían a la víctima.
También se ventiló que durante un cumpleaños organizado por vecinos el 11 de agosto del año pasado, Gargaglione concurrió con su cuñado y otros amigos. En esa oportunidad protagonizaron un incidente y fueron varios los que aseguraron haber escuchado la amenaza de muerte que le efectuó Aguilar a su cuñado.
Después de ese episodio se marcharon todos del lugar y lo ocurrido quedó como una anécdota porque también en esa oportunidad se había consumido alcohol en exceso.
Otra cosa que se testimonió ante el Tribunal presidido por el juez Luis Pinto e integrado por los jueces Martín Montenovo y María Nieva de Pettinari, fue que la mayoría de los que concurrían a la casa de Gargaglione conocían que éste tenía dos armas de fuego: una calibre 32 y otra calibre 38, las cuales solía guardar debajo del colchón o de la almohada, aunque siempre del mismo lado en el que él se acostaba, para tenerlas al alcance de su mano.
Lo cierto es que la madre de Gargaglione lo encontró muerto cerca de las 5 de la mañana del jueves 30 de agosto de 2007; estaba sentado en una silla y su cabeza la tenía apoyada contra un mueble. Su amigo, en tanto, seguía profundamente dormido en el sillón y sólo se despertó con los gritos de la mujer. El cuerpo estaba frío y llamaron a una ambulancia y el médico que lo observó en un primer momento les dijo a los familiares que había “muerto de una sobredosis”.
De todas formas se llevó a cabo una autopsia y, para sorpresa del fiscal, el forense encontró el plomo de una bala en el pecho de la víctima, lo que le dio apertura a la investigación por muerte dudosa. Más tarde, con los testimonios que se recabaron, se llegó a sospechar de Aguilar y de esa forma terminó imputado en el homicidio.