Pisco, aislada

Lima (Télam)
La ciudad de Pisco, una de las más afectadas por el terremoto de 7,9 grados que estremeció a Perú, amaneció ayer sin servicios básicos, con problemas de comunicaciones y el 70 por ciento de su infraestructura destruida, informaron fuentes oficiales.
De los más de 500 muertos contabilizados ayer, 200 se reportaron en Pisco, informó desde la zona del desastre el ministro peruano de Salud, Carlos Vallejos.
Por su lado, el alcalde de la ciudad, Juan Mendoza, dijo a la agencia oficial Andina que los lugareños pasaron la noche agrupados en plazas y jardines.
Por problemas en la telefonía y una gran congestión en las líneas, las emisoras radiales se convirtieron en un medio de enlace entre los peruanos, que llaman desde distintos puntos del país para informarse sobre la situación de sus seres queridos.
A pesar de que las réplicas del terremoto continúan cada vez con menos intensidad, el nerviosismo y la desesperación reinaba entre la población que, junto a los equipos de rescate, buscaban a sobrevivientes entre los escombros.
En la sede municipal se acumulan decenas de cadáveres que no pudieron ser trasladados a la morgue por falta de capacidad, mientras otros tantos están esparcidos por las calles de Pisco, tal como lo mostraban imágenes difundidas por la televisión local.
El gobierno local y las instituciones de protección civil iniciaron la remoción de escombros de la Catedral de Pisco, que quedó destruida por el terremoto mientras en su interior se estaba realizando una misa en la que participaban unas 300 personas.

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