Por complicaciones en su atención médica, José Guinao fue trasladado a Buenos Aires
Después de permanecer 25 días internado en la Clínica del Valle, el trabajador petrolero herido en la explosión registrada en El Tordillo fue trasladado de urgencia a Buenos Aires, por pedido de su familia. "Habían pasado muchas cosas dentro de la clínica y lo último fue la gota que rebalsó el vaso. No queríamos seguir esperando más, casi se nos va por una negligencia de un cirujano", cuestionó Graciela Gallardo, su prima.
José Guinao (44), uno de los cuatro operarios que sobrevivieron a la fatal explosión ocurrida el 27 de agosto en el yacimiento El Tordillo, que opera la empresa Tecpetrol, se encuentra internado desde el jueves en el Hospital Alemán de Buenos Aires. Fue trasladado de urgencia a ese centro asistencial por un pedido expreso de sus familiares, ante el temor que se repitan situaciones que en la clínica donde estaba internado en Comodoro Rivadavia hicieron temer por su vida.
En Buenos Aires está acompañado por su esposa Silvina y su hermano Carlos, quienes siguen de cerca su evolución, la cual le demandará entre dos y cuatro meses más, a causa de las serias lesiones y quemaduras que sufrió en la explosión en la que falleció el soldador Cristian Gutiérrez (36).
Mientras tanto, los hijos del matrimonio Guinao -dos mellizos de 10 meses, dos nenas de 4 y 11 años, y un varón de 18- siguen en Comodoro Rivadavia junto a sus abuelos maternos, quienes cuentan para el cuidado de los pequeños con la ayuda de Graciela Gallardo, prima del herido, quien ayer confirmó la decisión familiar de trasladarlo a Buenos Aires.
"Pedimos el traslado con urgencia porque habían pasado muchas cosas dentro de la clínica y lo último fue la gota que rebalsó el vaso. No queríamos seguir esperando más. El martes (de la semana pasada) casi se nos va por una negligencia del cirujano. Eso hizo que reflexionemos y que no escuchemos el pedido de la gente que nos decían que confiáramos en la clínica", relató Gallardo a El Patagónico.
Según explicó, todo comenzó el viernes 25 de agosto, cuando Guinao sufrió una importante pérdida de sangre luego de levantarse al baño a orinar, cansado de tocar el timbre para que le alcanzaran el papagayo, mientras sus familiares volvían a la clínica.
Asustado llamó a su prima, quien le respondió que iba en camino. "No sé qué paso pero me estoy desangrando mucho", le dijo a Graciela, quien al llegar se encontró con un crítico panorama. "Era un mar de sangre" describió.
Esa tarde la familia reunida esperó novedades afuera de la habitación en la que se encontraba internado y allí los encontró un equipo de este diario, cuando se acercó a la clínica para charlar con ellos. La situación era desbordante. Pidieron respeto y hablar más tarde luego de que solucionaran un problema que los aquejaba señaló esa tarde Graciela Gallardo, quien ayer explicó que eso era justamente lo que pasaba.
"Por fortuna, esa tarde la suerte estuvo del lado de José y se pudo recuperar de aquel mal momento", indicó. Sin embargo, cuatro días después se vivió otro momento crítico, cuestionó su familiar.
Contó que "el médico Eduardo Jordán fue a curarlo en horas del mediodía. Tenía que curarle la espalda y aparentemente le tocó un vaso. Se ve que no lo dejó bien cauterizado y perdió mucha sangre. Terminó de hacer la limpieza, le hecho el azúcar que se le echaba comúnmente, lo vendó y se fue", afirmó Graciela.
"Pero como a las dos horas continuaba sangrando. Eran las cuatro de la tarde y sólo le cambiaban las sábanas. Eran las seis y todo seguía igual, entonces me llamó Silvina (la esposa de Guinao) y se acercaron mis padres: mi primo estaba con la habitación y la cama toda ensangrentada, casi sin pulso y todas las cosas que uno se puede imaginar cuando una persona se está entregando a la muerte", describió con la crudeza del momento.
A todo esto, el médico "vino a querer pasarnos por encima, llegó con una soberbia muy grande. Mi mamá es enfermera y se jubiló hace poco, así que mi mamá lo apuró para que lo lleve a quirófano. Mi primo incluso le pedía que lo lleve por favor", narró angustiada.
Una vez que el médico le quitó los vendajes, "dijo que era un vaso sanguíneo y que lo pasó a llevar sin querer y por eso estaba sangrando. De la parte médica nadie se acercó, no había ningún doctor que nos pudiera decir. Pero cuando llegó él, llegaron como cinco médicos", denunció la mujer.
UN NUEVO COMIENZO
Frente a esas situaciones, los familiares de Guinao pidieron su derivación a Buenos Aires. Se necesitó la intervención de un avión sanitario que lo trasladó a Buenos Aires.
En el Hospital Alemán les señalaron que "con el tema de las escaras se habían quedado mucho, y que iban a tratar de sacarlo adelante", pero que este proceso le iba a demandar entre dos y cuatro meses hasta que su piel se recupere.
El lunes lo volvieron llevar a un quirófano para realizarle una limpieza de las lesiones tanto a nivel externo como interno, lo que devolvió fuerza a su familia. "El parte es alentador, va despacito, pero alentador. Ya no lo dejan tener más el celular pero puede charlar con él, y lo escuché bastante bien", contó Graciela.
"Le dije que estuviera tranquilo, que iba a dejar las cosas arregladas porque yo me quedé con el tema de mis sobrinos. Ellos están con el papá de Silvina, pero necesitan ayuda", agregó.
Es que a 1.800 kilómetros la vida sigue y los chicos necesitan comer, vestirse y tener pañales en el caso de los mellizos. Por esa razón, Gallardo decidió pedir la colaboración del Sindicato de Petroleros Privados del Chubut, que se comprometió a organizar una canasta y llevarles alimentos no perecederos, entre otros artículos de primera necesidad.
Mientras tanto, aguardan su evolución, por lo menos física, ya que luego quedará un gran trabajo en la parte psicóloga, algo que afecta a cada uno de los sobrevivientes de la explosión.
