Por el beneficio de la duda absolvieron a Rodrigo Soto
El tribunal resolvió que durante el juicio la Fiscalía no pudo probar que Soto fue el autor del asesinato de Epulef.

Los tres jueces que integraron el tribunal, Raquel Tassello, Alejandro Soñis y Martín Cosmaro, resolvieron por unanimidad absolver por el beneficio de la duda a Rodrigo Soto, quien había sido acusado por el homicidio de Diego Epulef, ocurrido el 24 de octubre de 2013. Los magistrados resolvieron que durante el juicio fue puesta en tela de juicio la autoría del imputado.

Durante la audiencia de alegatos el fiscal, Adrián Cabral, había solicitado que se declarara penalmente responsable a Soto por delito de “homicidio simple, agravado por el uso de arma de fuego”. Mientras, la defensora Viviana Barillari había requerido su absolución por el beneficio de la duda.

Los jueces se inclinaron por el planteo de la defensa, después que testigos señalaran en un primer momento a otra persona de apellido Reynoso como el autor. Este fue detenido e imputado en un inicio de la causa, pero luego fue desvinculado de la misma. Transcurrido dos años, ninguna otra persona fue imputada.

Luego con motivo del juicio por el homicidio de Anahí Copa (ocurrido el 8 de diciembre de 2015 y por el que fue condenado Soto), los padres de Epulef, vieron a Rodrigo Soto en el noticiero de Canal 9 y lo reconocieron como el autor. Asimismo, dos meses después del caso ventilado en juicio, la familia de la víctima, se refirió a un rumor en el barrio que el autor del homicidio había sido una persona de apellido Soto.

Resulta llamativo que reconozcan a Soto dos años después al verlo por televisión, cuando a los tres meses ya habían sentido el rumor, sostuvieron los jueces. Afirmaron que el reconocimiento positivo de Soto en una rueda de identificación de personas fue una medida inútil y que el resultado de dicha medida fue meramente orientativo en cuanto a su valor probatorio para dirigir la investigación.

Respecto de la prueba objetiva de cargo, el tribunal se refirió a las fotografías del VW Gol rojo involucrado en el crimen, comparadas con el registro de cámaras y la pericia balística que comparó las vainas servidas del homicidio de Diego Epulef con las vainas del homicidio de Anahí Copa, que fueran disparados por la misma arma. “La coincidencia de dicha arma no permite arribar a una única conclusión, inequívoca y concordante. No hay dudas que el arma utilizada en ambos hechos fue la misma, pero no la autoría en cabeza de Soto”, concluyeron los jueces.

UN CRIMEN IMPUNE

El ataque que le costó la vida a Diego Epulef ocurrió el 24 de octubre de 2013, alrededor de las 19, cuando este y dos familiares se encontraban junto a sus padres en su domicilio de la calle Eva Duarte al 1800, del barrio Máximo Abásolo, en Comodoro Rivadavia.

De acuerdo a la imputación de la Fiscalía, arribó un Volkswagen Gol de color rojo, en el que Rodrigo Soto viajaba como acompañante. Este descendió del auto con una pistola 9 milímetros y comenzó a disparar contra la vivienda de la familia Epulef. Efectuó al menos siete disparos.

Cuando Epulef se asomó para ver qué ocurría, la Fiscalía relató durante el juicio que Soto -con claras intenciones de darle muerte- le disparó en el ojo derecho. Luego el atacante se subió al vehículo donde lo esperaba el chofer y escaparon.

Epulef fue trasladado al Hospital Regional y quedó en terapia intermedia. Luego fue trasladado a la Clínica La Española y el 25 de octubre de 2013, falleció por paro cardiorrespiratorio traumático producido por la herida de arma de fuego en el cráneo.

Diego Epulef se convirtió así en el tercer integrante de su familia en morir asesinado. Alrededor de un mes antes, el 15 de setiembre de 2013, su hermano Franco Epulef (16) había sido asesinado de un disparo en el tórax, a una cuadra de la Seccional Segunda. Mientras, su hermana Eliana (24) había sido asesinada en la puerta de su casa el 15 de marzo de 2010.