Por el joven muerto en una comisaría ya declararon familiares, policías y forenses

El juicio oral y público que se ventila en la Cámara del Crimen de esta ciudad por la violenta muerte del joven Gustavo Gerez Bravo, ocurrida en la madrugada del 16 de septiembre de 2016 en el interior de la Comisaria Seccional Primera local, ingresó en su etapa final.

Caleta Olivia (agencia)

El lunes declararon alrededor de 20 testigos entre familiares y amigos; el martes fue el turno de 31 policías y ayer el tribunal escuchó los informes de médicos generalistas y forenses, varios de los cuales fueron contactados por videoconferencia desde Río Gallegos.

Gerez tenía 29 años y fue detenido en calles del barrio 26 de Junio presuntamente por provocar incidentes, interviniendo una comisión de cuatro efectivos del Comando Radioeléctrico al mando del subcomisario Alberto Méndez Miranda, que es el único imputado en la causa caratulada como “homicidio culposo”.

En su declaración que hizo durante la instrucción de la causa, el oficial dijo que el móvil con el que se trasladaba, junto a tres subordinados, se dirigía a realizar un procedimiento de rutina cuando divisaron a un joven tambaleante con su torno desnudo y los pantalones bajos.

Aseguró que cuando descendieron y él (Méndez) le pregunto qué le pasaba, el individuo (Gerez) no solo lo insultó, sino que también le dijo que era el demonio y le lanzó una trompada que pudo esquivar, tras lo cual lo esposaron y lo llevaron a la Comisaría Primera.

En el interior de esa dependencia, pocos minutos después de ser ingresado, se produjo su polémica muerte. Su rostro estaba seriamente desfigurado y además presentaba lesiones en otras partes del cuerpo. La familia le atribuye a la policía haberlo golpeado salvajemente, pero también en un capítulo de la instrucción de la causa se indica que él mismo se golpeó la cabeza contra el suelo, al margen de las excoriaciones en las muñecas por el fuerte rozamiento de las esposas.

El caso cobró notoriedad nacional, teniendo en cuenta que luego hubo fuertes manifestaciones de protesta frente a la comisaría y la primera de ellas se convirtió en una batalla campal con policías, con un saldo de varias personas lesionadas por postas de gomas e inhalación de gas lacrimógeno y además hubo roturas de vidrios de la dependencia.

EL FORENSE DE PARTE

El primer testigo de parte de la querella que declaró ayer fue el médico forense Héctor Alfredo Salas, quien ejerce su profesión en el sanatorio de la Asociación Española de Comodoro Rivadavia y fue contactado por la familia de la víctima que le aportó fotos de cuerpo tomadas en la morgue de Caleta Olivia, además de placas radiográficas.

En un principio hizo un informe preliminar de lo que observó, completando luego su apreciación en base a lo que pudo apreciar en una segunda autopsia (de la que tomó parte), la cual se llevó a cabo varias semanas después en Río Gallegos, a cargo del equipo de medicina forense de la provincia.

Salas expuso ante el tribunal conformado por Juan Pablo Olivera, Humberto Monelos y Griselda Bard; los fiscales Carlos Rearte (de Cámara) y Carlos Borges (de instrucción).

Al lado de estos se encontraban los abogados querellantes Alberto Luciani y Paola Fernández y enfrente el imputado Alberto Méndez Miranda y su defensor, Marcelo Quinteros.

En la audiencia hubo momentos de cierta angustia entre los familiares y amigos de la víctima porque se proyectaron sobre una pared imágenes del rostro desfigurado del joven y de otras parte del cuerpo que mostraban “lesiones superficiales agudas”, tal como las denominó Salas.

Este profesional dijo que muchas de ellas pudieron ser causadas por otras personas, pero no descartó que el joven se hubiera autolesionado en medio de posibles apremios ilegales, pero además no dio precisiones sobre las causas de la muerte y solo hizo conjeturas en torno a una posible bronco aspiración.

No obstante, como hecho significativo, señaló que en Río Gallegos constató que en la primera autopsia no se extrajeron partes de órganos vitales para ser analizados minuciosamente.

Otra de las testigos profesionales que prestó declaración ayer de manera presencial fue la directora del Hospital Zonal, Patricia Zari, quien hizo referencia a los protocolos que rigen para emergencias médicas.

VERA MAIDANA

Más tarde, por video conferencia desde Río Gallegos, declararon otros médicos forenses, entre ellos quien hizo la primera autopsia, Rubén Vera Maidana.

Vale señalar que este profesional se alejó de Caleta Olivia pocos meses después de ocurrido el grave suceso, ya que personas no identificadas -pero que serían amigos del occiso- lo amenazaron de muerte y escribieron frases a tono frente a su domicilio.

Volvió a argumentar que está en situación de peligro y por ello decidió viajar directamente hacia Río Gallegos (estaría residiendo en alguna ciudad de Buenos Aires) para dar su testimonio desde de la capital santacruceña.

Luego de formular su postura ante los jueces, intervino el abogado Luciani para cuestionarle que su primer informe tenía contradicciones y que no se tomaron muestras de orina.

Posteriormente, también por videoconferencia, expusieron desde Río Gallegos Rossana Beatriz Contreras, Francisco Echandi, Felipe Suárez y Agustín Nicolás Coronel.

La próxima audiencia de este juicio se realizará mañana a partir de las 9 cuando se presenten alegatos y pedidos de penas, estimándose que la sentencia del tribunal se dará a conocer la próxima semana.

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