El animal se alteró por las explosiones que se sucedían después de la medianoche del domingo 24. Se lastimó al querer ingresar a la vivienda. Ocurrió en Laprida, pero la tolerancia cero no se cumplió en casi toda la ciudad. En Canadá y Polonia, por ejemplo, un vecino denunció que “se tiraron la vida”.
Pese a los operativos realizados en las horas previas a la medianoche del domingo 24, que incluyeron allanamientos en viviendas de las calles Los Naranjos y 12 de Octubre, el cumplimiento de la ordenanza de Pirotecnia Cero volvió a quedar en deuda. Y no todo es responsabilidad de los que deben controlar. En casi todos los barrios volvió a ponerse de manifiesto que aún falta bastante para que se tenga una cabal comprensión de lo que implica la empatía, la responsabilidad social o la sensibilidad. Es que las explosiones no resultan un hecho simpático y colorido para apreciar, dado que afectan la salud de muchas personas y a los animales.
En el barrio Laprida, por ejemplo, los vecinos le reclamaron al área de Control Urbano municipal que extreme la prevención. “Tanto animales, como niños con espectro autista y bebés, se vieron tremendamente afectados la noche del 24 ante las consecuencias del uso de pirotecnia”, denunció Adriana en FM Del Mar.
Ella contó que al llegar a su domicilio de la calle República Dominicana, a las 2.30, luego de festejar la Navidad con familiares en otra vivienda, se encontró con un cuadro de profundo dolor y tristeza. Es que su perra, que había quedado en el patio, intentó ingresar a la casa y por ello rompió una puerta de chapa lastimándose todo su cuerpo con heridas de consideración. Tuvo que ser llevada a la veterinaria y por fortuna se encuentra fuera de peligro, aunque seguirá con curaciones.
EN TODA LA CIUDAD
Puntualmente, en la madrugada del lunes 25 la pirotecnia sonó en casi todos los barrios de la ciudad. En el San Cayetano, por ejemplo, fueron 15 minutos de continuas explosiones desde la medianoche, mientras en el Isidro Quiroga se denunció que hasta las 3 se infringió la ley.
Comodoro Rivadavia cuenta con una ordenanza vigente, la 12.625/17, y una ley provincial, 166 artículo 164, que prohíbe el uso, la venta y fabricación de fuegos de artificio. Sin embargo, una vez más quedó demostrado que es sencillo incumplirlas, más allá de los promocionados operativos que hubo en las horas previas a la medianoche, donde se incautaron más de 1.200 piezas que se ofrecían a la venta a través de las redes sociales. También se le truncó el “negocio” a un hombre que hasta aceptaba transferencias bancarias antes de presentarse con su auto en determinado lugar para efectuar la entrega de la pirotecnia.
En este contexto, el coordinador de Control Urbano, el comisario retirado Héctor Quisle, le dijo a AZM TV que “hubo menos que el año pasado”, aunque admitió que “no quedamos conformes porque tenemos que erradicarla”, acotando que para ello deben ayudar los propios ciudadanos que no conciben un festejo sin ruidosas explosiones.
El funcionario municipal recordó que los propios vecinos pueden denunciar a quienes infringen las leyes perjudicando a terceros. Deben llamar al 103 o al 101; o dirigirse a la comisaría más cercana. La Policía tiene potestad para ir al domicilio de los insensibles y labrarles un acta que seguirá su trámite en juzgados de paz. Las sanciones serían económicas.
