Por la muerte del detenido en una comisaría la querella pidió 20 años para el oficial Méndez

El tribunal de la Cámara del Crimen de Caleta Olivia dará a conocer el martes 10 de julio su veredicto en el juicio oral y público que tuvo como único imputado al subcomisario Alberto Méndez Miranda por la muerte de Gustavo Geréz Bravo en el interior de la Comisaría Primera. Los alegatos se realizaron ayer y los abogados querellantes exigieron una pena de 20 años de prisión. El fiscal de Cámara y el de Instrucción pidieron 5 años, mientras que el defensor del imputado demandó la absolución.

Caleta Olivia (agencia)

Las diferencias en los pedidos radican en que los fiscales Carlos Rearte y Carlos Borges argumentaron que basaron su criterio en que el oficial llegó a juicio acusado del delito de “homicidio culposo”.

En tanto, los abogados querellantes Alberto Luciani y Paola Fernández pidieron que la sentencia se encuadre en un contexto de “homicidio simple” agravado por apremios ilegales y torturas seguidas de muerte, pero además solicitaron que se involucre responsabilidades a otros policías.

El defensor Marcelo Quinteros fundamentó la absolución de su cliente señalando que Alberto Méndez solo tuvo contacto con la víctima durante pocos minutos y que luego dejarlo en la comisaría se retiró junto a los tres suboficiales que lo trasladaron a ese lugar desde la vía púbica en calidad de contraventor.

Afirmó que el subcomisario no estaba capacitado como un profesional de la medicina para saber que se trataba de un joven afectado por un serio cuadro psíquico producto de la ingesta de alcohol y drogas. Además, remitiéndose a resultados de autopsias, sostuvo que quedó demostrado que las lesiones que se observaron en el rostro y en el cuerpo de la víctima eran superficiales, que no había daños en órganos internos y por lo tanto ninguna de ellas suponía una causa de muerte.

Hay que recordar que la primera autopsia fue realizada por el forense Rubén Vera Maidana, quien determinó que el deceso se produjo por bronco aspiración.

La segunda, llevada a cabo varias semanas después en Río Gallegos por el cuerpo de medicina forense judicial, estableció que fue por edema agudo en pulmones y shock cardíaco a consecuencia de una reacción de los órganos por la ingesta de elementos nocivos, todo ello agravado por la condición de apremios en que se encontraba el detenido (esposado y sujetado por policías).

A todo esto, el tribunal conformado por los jueces Juan Pablo Olivera, Humberto Monelos y Griseda Bard, deberá definir la calificación del homicidio antes de emitir su veredicto que se dará a conocer a mediodía del martes 10 de julio.

EL CASO

Gustavo Geréz Bravo, de 29 años, fue detenido alrededor de las 6 del 18 de septiembre de 2016 en una calle de barrio 26 de Junio por una comisión del Comando Radioeléctrico al mando del subcomisario Méndez, quien iba en un patrullero acompañado por los suboficiales Victor Quispe, Cristian Allende y Vanina Vidal.

Observaron que estaba con su torso desnudo, con sus pantalones bajo y alterado. Cuando Méndez se le acercó (de acuerdo a lo que quedó sentado en la instrucción de la causa), el joven les profirió fuertes epítetos, les dijo que era el demonio e incluso le lanzó una trompada al oficial pero este la esquivó, tras lo cual lo esposaron y lo trasladaron a la Comisaría Primera.

Los policías dijeron que lo hicieron ingresar caminando, pero que como no se dejaba levantar los pantalones hubo un momento en que pudo haber sido arrastrado, mientras que otros testigos que estaban en la sala guardia aseguran que lo arrastraron todo el tiempo ya que le vieron la espalda y la cola. Por esta confusa circunstancia ayer hubo un careo entre dos policías de ese operativo y dos mujeres que estaban en la comisaría por otras circunstancias.

Incluso había otro detenido que dijo haber escuchado que le víctima gritaba, pero como a él lo tenían arrodillado y contra la pared no podía visualizar lo que pasaba y además se trataba de un individuo que se hallaba ebrio.

Presuntamente Geréz se habría autoflagelado golpeando su rostro contra el piso y quedó desfigurado, pero su hermana Sandra asegura que varios policías que estaban en la dependencia fueron responsables de propinarle una paliza que motivó su deceso, algo que los querellantes procuraron probar en el juicio.

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