Cientos de parejas extranjeras –entre ellas algunas argentinas como quedó en evidencia en estos días- han escogido este rincón de Europa como lugar predilecto para gestar a sus bebés desde 2015, después de que varias naciones asiáticas comenzaran a cerrar sus centros de gestación debido a, sobre todo, denuncias de explotación.
La práctica ha sido prohibida en India, Nepal y Tailandia. Ahora muchas parejas que planean tener hijos mediante este método se han volcado en Ucrania, uno de los pocos países donde la subrogación todavía es posible por un precio mucho menor de lo que cuesta en Estados Unidos.
Alquilar un vientre en Ucrania tiene un precio promedio de entre US$30.000 y US$45.000, mientras que en EE.UU. puede superar los US$100.000.
En el Venice hay bebés chinos, italianos, españoles, británicos y de muchas otras nacionalidades. El hotel forma parte de la clínica y representantes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos visitaron sus instalaciones y confirmaron que las condiciones sanitarias y de cuidado eran satisfactorias.
