Preocupa el avance del salitral en la zona del loteo Los Bretes

El salitral preexistente a la conformación del loteo y agravado por nuevas urbanizaciones, avanza ya sobre los cimientos de las casas de varias familias establecidas en ese sector próximo al Cordón Forestal y la Fracción XIV. Tras una visita de concejales a ese barrio, los residentes se reunieron ayer con los ediles, con el secretario de Obras Públicas y con el subsecretario de Ambiente en busca de soluciones. Mientras el municipio solo puede aportar paliativos, las autoridades se comprometieron a profundizar gestiones por dos obras en marcha que contribuirían a atenuar el problema. Las obras que aportarían soluciones definitivas dependen de fondos provinciales y nacionales.

 La realidad que atraviesa un grupo de ciudadanos que comenzó a establecerse hace cerca de ocho años en el loteo Los Bretes es la fotografía del crecimiento desordenado por el que ha atravesado Comodoro Rivadavia y cuyas consecuencias empiezan a notarse.

Sin estudio de factibilidad urbanística -un requisito previsto recientemente- el loteo fue autorizado en la década del ‘90 y las mensuras son extendidas por el Estado provincial, no por la comuna.

Cerca de 600 lotes de superficie promedio de 200 metros cuadrados -la mitad de lo autorizado actualmente, con el impacto que eso conlleva a nivel de densidad- presentan edificaciones en un sector donde ya existía un salitral, que ha comenzado a avanzar.

Según explicó el subsecretario municipal de Ambiente, Fabián Suárez, que ayer participó de la reunión con los residentes del sector, la locación era una cuenca natural que desembocaba en el mar, que se fue obstruyendo a medida que avanzó la ciudad, transformando en una suerte de “dique” el desagüe de ese cañadón con la formación de todos los barrios de la Zona Sur.

A esa cuenca sostenida hasta hace años por factores geológicos, hay que sumar en los últimos tiempos el aporte del exceso de riego, mayoritariamente en el Cordón Forestal y el generado por los pozos ciegos de todos los sectores linderos que no están conectados a la red cloacal. Se trata de fluidos que escurren en el subsuelo por la gran depresión en la que se erige el loteo, cuyo nombre pareciera premonitorio a estas alturas.

OBRAS NECESARIAS

La zona no tiene hoy ninguna posibilidad natural ni artificial de ser desalojada, y el salitral avanza literalmente socavando los cimientos de las cerca de 150 viviendas que ya conforman el barrio. Según se expuso ayer en la reunión con vecinos, convocada por los concejales Juan Pablo Luque y Viviana Navarro tras una visita al sector, las soluciones dependen de dos obras clave de financiamiento nacional y provincial.

Una de ellas es la del Colector Máximo Sur, cuya construcción fue reanudada tras varias paralizaciones, aunque habrá que aguardar su culminación sobre la avenida Chile para poder habilitar la conexión a la red cloacal de una gran cantidad de barrios, un momento en el que recién se revertirá el aporte de afluentes al subsuelo del salitral.

Otra obra es el pluvial de la Fracción XIV, que la Municipalidad ya ha licitado y adjudicado en el marco del programa nacional Más Cerca, aunque no cuenta todavía con la fuente de financiamiento, dilatada en función de la intermediación que hace Provincia de la acreditación de esos fondos en el tesoro municipal.

Es en ese contexto que los funcionarios municipales se comprometieron ayer a profundizar las gestiones para poder iniciar esta última obra, mientras se aguarda que culmine la primera, para poder revertir un impacto que se habría evitado si el régimen de ocupación de las tierras hubiera obedecido a estudios de factibilidad.

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