Profesionales intentan regular el uso de las medicinas alternativas

El crecimiento en el uso de las medicinas y terapias alternativas, que hoy se conciben como tradicionales y complementarias (MTC), impone nuevos desafíos como la producción de evidencia científica sobre sus beneficios y la formación y práctica reguladas a partir de leyes, aseguraron especialistas.

Acupuntura, Medicina Tradicional China, Naturopatí­a, Ayurveda, Fitomedicina, Chi Kung, Qi Gong, Masajes Energéticos, Digitopuntura, Medicina Integradora, Osteopatí­a, Homeopatí­a y Reflexologí­a, son sólo algunas de las terapéuticas elegidas por millones de personas en el mundo, según enumera la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“El 75 por ciento de la población mundial ha recurrido a alguna de estas terapéuticas, que no están contempladas en ninguna facultad donde se enseña medicina”, indicó el farmacéutico Paulo Cáceres Guido, coordinador del Grupo de Medicina Integradora del Hospital Garrahan.

Desde hace más de diez años, hospitales públicos como el Garrahan, el de Clínicas, el Tornú y algunos privados como el Italiano comenzaron a incorporar estas prácticas, que popularmente se conocen como alternativas, y que desde la OMS han caratulado como tradicionales (debido a que la mayoría responde a conocimiento ancestrales) y complementarias, en referencia a que se suman a la medicina alopática.

“En el Garrahan el grupo surgió en 2004 pero fue recién a principios de 2006 que nos dieron entidad institucional”, recordó Cáceres Guido, quien detalló que desde el grupo realizan talleres y seminarios para personal del hospital y otros profesionales de salud para el conocimiento de estas medicinas.

El farmacéutico detalló que “en relación a los pacientes lo que hacemos es brindar interconsultas con los servicios que lo piden, por supuesto que no recetamos hierbas, pero sí podemos ofrecer reiki, relajación, elaboración de mandalas, lo que no implica que hoy un paciente externo pueda pedir un turno para realizarse alguna de estas prácticas”.

Tras confesarse como una “persona escéptica”, el especialista aseguró que “existe cada vez más evidencia científica sobre los beneficios de estas terapéuticas, pero hace falta más para poder extender sus beneficios y éste es uno de los aspectos que habría que regular”.

REGULACIONES

La importancia creciente de la MTC en el mundo ha sido destacada por la OMS en sucesivas declaraciones y documentos; en efecto, en noviembre del año pasado el organismo emitió un documento denominado “Estrategia sobre la Medicina Tradicional 2014- 2023” en el que recomienda a los Estados “establecer políticas para su reconocimiento, regulación e integración en los sistemas nacionales de salud”.

Tras haber experimentado los resultados positivos sobre su propia salud con terapias no convencionales, la reumatóloga del Hospital de Clínicas Cristina Lunic trabajó en 1998 con un grupo de 12 pacientes con técnicas de psicoeducación en quienes logró una mejora sustancial en la calidad de vida.

“En 2004 comenzamos a ofrecer Tai Chi dentro del ámbito hospitalario”, detalló Lunic quien describió que quienes practican esta disciplina “presentan una mejoría en el tono muscular y el equilibro lo que le permite evitar más las caídas y mejorar su autoestima”.

Hace cinco años el servicio de reumatología del Clínicas incorporó, además, reflexología: “esto ayuda muchísimo en el tratamiento del dolor por causas neurológicas; pero también es fundamental la psicoeducación, enseñarle al paciente con dolor cuándo tomar el analgésico, cómo combatir el insomnio, etcétera”, aseguró.

La especialista también consideró indispensable “que el aprendizaje y el ejercicio esté reglamentado, esto ayudaría a que estas prácticas se realicen con personal calificado, y los pacientes no queden expuestos a oportunistas”.

PROYECTO DE LEY

En Argentina, unos 150 especialistas en diferentes medicinas tradicionales y complementarias trabajaron durante 2014 en la elaboración de un anteproyecto de ley que fue presentado por la senadora del Frente para la Victoria Silvina Garcí­a Larraburu.

“La creciente aceptación de estas medicinas tiene que ver con dos fenómenos: por un lado, la globalización de las culturas, hoy si hablás de ‘energía’ a nadie le parece que hablás de algo oscuro; pero, además, existen cada vez más investigaciones científicas en todo el mundo”, sostuvo por su parte Daniel González Barreiro, presidente del Colegio de Acupuntores y Naturópatas.

Además de destacar el impulso a la investigación y la profesionalización que una ley facilitaría, Barreiro hizo foco en una cuestión sanitaria: “muchas de estas prácticas tienen un costo alto y no son reintegradas por obras sociales ni prepagas, termina entonces siendo un servicio de salud para elite”.

Y concluyó: “en este sentido, una ley mejoraría la accesibilidad de estas terapéuticas, que hoy están disponibles en algunos hospitales públicos pero cuya utilización no está tan extendida”.

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