Proponen convertir a Cañadón Perdido en el eje de un “polo alcoquímico”

El Rotary Club Comodoro Rivadavia Oeste promueve un proyecto para el cultivo de remolacha azucarera en Cañadón Perdido, mediante el aprovechamiento de aguas servidas y de formación, en vistas a la producción de etanol y pasturas para la actividad ganadera. Las promociones contempladas en la ley nacional de biocombustibles y la disponibilidad de recursos energéticos que existe en ese sector alentarían la radicación de industrias alcoquímicas. El Rotary espera los resultados de algunas experiencias pilotos para presentar oficialmente el proyecto en Provincia y el municipio.

El ingeniero Alfredo Miguel explicó que el proyecto propone aprovechar para el riego de las plantaciones una parte de las aguas servidas de Comodoro -que se vierten al mar diariamente en un volumen de 80 mil metros cúbicos-, y el agua de formación que acompaña al petróleo producido en Escalante y los yacimientos periféricos, que hasta el momento se afecta a recuperación secundaria y cuyos excedentes se vierten en pozos de sacrificio.
Los suelos mineralizados de la zona se presumen aptos para este tipo de cultivos. En la actualidad, según informó Miguel, tanto el INTA como productores ganaderos de la zona y también la empresa de servicios petroleros Justo Otero e Hijos realizan sus propias experiencias, lo que permitir  en breve certificar el rendimiento del vegetal.
Miguel estimó que podrían producirse entre 60 y 70 toneladas de remolacha por hectárea, mientras se requieren 10 kilos del vegetal para obtener un litro de alcohol, aunque destacó que existen semillas de origen alemán que, conteniendo en s¡ mismas “los herbicidas, los funguicidas y la alimentación primaria que facilita la germinación”, permitirían aumentar el rendimiento por hectárea hasta las 135 toneladas.
El proyecto del Rotary tomó impulso a partir de la sanción de la Ley Nacional 23.093, que impuso el objetivo de que en 2010 los combustibles que se comercialicen en el país contengan un 5% de etanol o biodiesel, y contempla además la promoción de industrias relacionadas mediante regímenes impositivos especiales y planes crediticios.

LUGAR PRIVILEGIADO
Ubicado al noroeste de Comodoro Rivadavia, Cañad{on Perdido se considera el epicentro de la actividad petrolera en la Cuenca del Golfo San Jorge.
Sobre información del Instituto Geológico Argentino, Miguel destacó que se trata “de una de las pocas zonas geológicamente estables” que tiene la Cuenca.
La superficie que podría afectarse a cultivos tiene aproximadamente 17 kilómetros de largo por 5 de ancho -unas 6.000 hectáreas- y constituye un valle rodeado de cerros de hasta 500 metros de altura, sobre los que podría disponerse un anillo de aguas para abastecer al sistema de riego.
“Esto habla de generar un mercado de aguas en Cañadón Perdido -destacó Miguel-. El municipio de Comodoro Rivadavia, que aportaría las aguas servidas, y las compañías, que aportarían sus excedente de aguas de formación, podrán ofrecer el líquido a las plantaciones de remolacha azucarera como a las empresas que lo requieran para explotación secundaria, lo que además permitiría aumentar el volumen de petróleo extraído”.
El ingeniero destacó además la gran disponibilidad de recursos energéticos que existen en Cañadón Perdido y facilitarían la radicación de industrias petro-alcoquímicas. Los tres principales oleoductos de la provincia -operados por Repsol, Pan American y Tecpetrol- corren por el Cañadón, que también es atravesado por el gasoducto San Martín, que une Ushuaia con Buenos Aires, por la línea de 132 kilovoltios que parte del dique Florentino Ameghino hacia Pico Truncado y por el acueducto de Manantiales Behr a Comodoro.
También la línea de 500 que avanza desde Puerto Madryn hasta aquella ciudad santacruceña cruzaría el Cañadón, que distará sólo 7 kilómetros del futuro parque eólico del Plan Vientos de la Patagonia.

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