Próspero Palazzo: el barrio que rinde homenaje a un aviador patagónico

Próspero Palazzo, ubicado a once kilómetros del casco céntrico de Comodoro Rivadavia tiene como primer antecedente fundacional la inauguración, en 1938, del monolito erigido en homenaje al aviador desaparecido en el trágico accidente del 23 de junio de 1936, el primero en su tipo en territorio argentino. El monolito emplazado in memoriam fue inspiración para el asentamiento de civiles extramuros de la Brigada Aérea.

Próspero Palazzo había partido de Bahía Blanca junto a Enrique César Brugo, piloteando un Laté 28 N° 293, matrícula F-AJUXU con destino a Río Grande. Había realizado escalas en San Antonio Oeste y Trelew, y el parte meteorológico de Comodoro Rivadavia donde debía entregar correspondencia, ya anunciaba un violento temporal de viento que terminó por abatir al avión cerca de Puerto Visser. Los pilotos hicieron el intento de aterrizarlo, pero se estrellaron contra un cerro de Pampa Salamanca a unos 200 metros de la costa.

En la época de inauguración del monolito en su homenaje, ese sector de Comodoro Rivadavia no era mucho más que dos o tres casas construidas en la zona lindera a la IX Brigada Aérea, que denominaba todo el sector y marcó el impulso habitacional iniciático con los barrios para oficiales, suboficiales y personal civil que llegaba trasladado a esta ciudad. De hecho aún hoy un gran número de vecinos tienen vinculación laboral con la Fuerza Aérea, que alberga en el interior de la Brigada dos zonas de viviendas.

No fue sino hasta el 22 de enero de 1961 que el barrio vio la luz con el nombre de Próspero Palazzo, con la constitución formal de su asociación vecinal presidida por José Do Brito. Esa primera comisión directiva fue completada por Juan Bautista Altamirano como secretario y José Domingues como tesorero.

Conformado el barrio por un mínimo puñado de casas construidas en tierras fiscales, esa comisión directiva había efectuado las presentaciones ante la Municipalidad, logrando finalmente la autorización para efectuar por cuenta propia la mensura del sector, tarea encomendada al ingeniero Demetrio Gete. Dio por resultado una medición original de 40 manzanas de aproximadamente 20 lotes cada una. Gete sería quien posteriormente, sin cargo alguno, proyectó el edificio de lo que actualmente es la Escuela Provincial 23 Dr Carlos Madariaga.

Es que justamente la situación de los niños del barrio era una preocupación para esa comisión directiva, cabecera de un sector en el que el único medio de transporte representaba la autovía y algún vehículo que facilitaba Gas del Estado para el traslado de los chicos hacia las escuelas más cercanas.

En el blog de Mariángeles Altamirano -hija de uno de los fundadores del barrio que ofrece un completo compendio histórico- se indica que por entonces era muy elevado el índice de deserción escolar, con lo que la construcción de un edificio propio era una de las premisas. Es así como con el apoyo de las autoridades de la Fuerza Aérea que presta las instalaciones de la escuela Militar N° 150, su padre, Juan Bautista Altamirano, organiza en 1963 la escuela primaria particular gratuita con el nombre “Virgen de Loreto”, que posteriormente y por su gestión, es reconocida por la provincia como Primaria N° 23.

Durante los primeros años, trabajan “ad-honórem” las docentes Nora Sangiacomo de Ferreño, Mirta Dalotto de Aguirre y Lidia Altamirano. Con el mencionado proyecto y dirección del ingeniero Gete se da inicio a la construcción del edificio definitivo en el lugar reservado para tal fin en el barrio.

Con el esfuerzo de los vecinos organizando distintas actividades para recaudar fondos, se levanta la sede de la Asociación Vecinal del barrio donde luego se destina un sector para la biblioteca, y se inician los trámites necesarios para la llegada de las redes de luz, agua y gas, y posteriormente cloacas. Y en 1973 el mismo Altamirano inicia las gestiones para dotar al barrio de una sala de primeros auxilios, que comienza a funcionar en la secretaría de la Asociación Vecinal con todo el instrumental necesario donado también por él.

DISCURSO FUNDACIONAL

El 22 de enero de 1961 se concretó el acto oficial de fundación del barrio y fue Juan Altamirano quien tuvo a cargo el discurso de rigor en representación del sector. Sus palabras de entonces son la mejor definición histórica de cómo nació y creció la barriada.

“Hoy nace oficialmente el barrio Próspero Palazzo. Hace cuatro años, en enero de 1961, se formaba la primera junta de vecinos, que encaraba la tarea de dar fisonomía a un grupo de viviendas y convertirlas en un barrio que sería trazado y mensurado previamente antes de continuar con su desarrollo edilicio. Había que dejar de lado las improvisaciones en lo referente a la urbanización.

Para esta primera comisión directiva la lucha empeñada no fue fácil. Muchos fueron los escollos. Pero cuando se marcha tras un noble ideal, cada fracaso, cada obstáculo, es un peldaño más que se edifica para llegar al triunfo. Y así fue… Ese grupo de vecinos, ese grupo de voluntades, no decayeron, no se doblegaron jamás ante las dificultades.

El nombre que este nuevo barrio debía llevar se imponía por sí solo “Próspero Palazzo”. Aquel piloto tucumano que dejó comodidades y familia para traer a la entonces lejana Comodoro Rivadavia, la aviación, ese maravilloso medio de transporte que lograría que la madre, la hermana, la novia lejana se sintiera más cerca de sus seres queridos, esos pioneros sufridos, estoicos y valientes que venían a engrandecer nuestra patria.

Próspero Palazzo, el hombre que no sólo se siente cóndor para surcar los cielos patagónicos, sino que patrocina la fundación del Aero Club local, para hacer posible que la juventud comodorense pueda también embriagarse de cielo. A Próspero Palazzo, el pionero de nuestra aviación local, el primer mártir de las alas patagónicas, a él había que rendirle el homenaje, humilde tal vez, de tomar su nombre para designar a este barrio.

Hoy, al inaugurarlo oficialmente, podemos pregonar con satisfacción que vamos alcanzando sin prisa pero sin pausa, el objetivo propuesto. No es mérito de ésta ni de las anteriores comisiones directivas. El mérito es de todos los vecinos y socios que supieron depositar su confianza en estos grupos directivos que deben permanecer anónimos. De ese grupo de socios que pusieron horas de trabajo, su dinero, muchas veces sustraídos a sus propias necesidades, para posibilitar los trabajos que debían realizarse y para los cuales era imprescindible contar con fondos, como el pago de parte de la mensura, apertura y trazado de calles, etc. Trabajos que debieron ser encarados por las autoridades municipales, pero que tal vez, por motivos ajenos a la buena voluntad iban quedando diferidas y espumándose en el tiempo de las no-realizaciones.

Mucho queda por hacer, pero también, mucho se ha hecho. Este barrio que, sin tener ambiciones de ser modelo, aspira ser un barrio del que sus vecinos puedan llegar a sentirse orgullosos por ser cada uno y todos a la vez, partícipes de lo que se hizo como así también de lo que resta por hacer.

Nos regocija ver día a día a esta colmena humana, laborar en sus propias viviendas y brindar generosa y desinteresadamente sus esfuerzos individuales en beneficio del vecino para abaratar costos y ayudarse mutuamente.

Pero con cada barrio nacen sus propias necesidades que no siempre pueden ser encaradas en forma privada, necesidades en las que deben intervenir las autoridades provinciales y municipales, tal fue la necesidad imperiosa de fundar una escuela... y la misma fue también iniciada por esta Unión Vecinal, impartiéndose la enseñanza en forma privada y gratuita.

Y aquí comienza la oportuna intervención oficial. Primero reconociéndola y luego tras las gestiones bien encaradas ante la Empresa Vianinni, se consigue la donación de dos millones de pesos, importe aproximado del valor de las tierras que ocupa y que la Municipalidad entrega a precio de fomento. Para que tal donación pueda concretarse, la Municipalidad renuncia a la suma de dinero antes mencionada para que pueda destinarse a la construcción del edificio escolar.

Por otra parte el gobierno provincial vota la entrega de cinco millones de pesos que se agregan al fondo pro construcción de la escuela, construcción que está en marcha ya y que posteriormente será entregada una vez finalizada al Consejo Provincial de Educación.

Aspiramos que esta escuela llegue a ser un centro cultural realmente útil, dónde no sólo se instruya y eduque a la niñez, sino también que sus aulas permanezcan abiertas para todos aquellos que necesiten recibir enseñanzas que lo capaciten para superarse, para mejorar sus medios de vida para formar adultos felices que den lugar a hogares felices, ciudadanos agradecidos y seguros de su propia capacidad.

Poco se ha hecho en relación con lo mucho que resta por hacer.

Tenemos la reserva para la Iglesia, es una necesidad, y debe ser encarada de inmediato su construcción, puesto que como la escuela, no es un beneficio privativo de este barrio sino que debe agrupar a todas las poblaciones vecinas, brindándoles asistencia espiritual.

En breve se iniciará la construcción de una parte de la sede social, cuya piedra fundamental hoy descubrimos y donde deberá funcionar una Sala de Primeros Auxilios, academias, etc.

Hago propicia la oportunidad para agradecer a todos aquellos que nos prestaron su ayuda tales como Aeronáutica Argentina, Petroquímica E.N., Y.P.F., Empresa Vianinni, que hicieron posible llevar a buen fin realizaciones como las reseñadas.

Igualmente quiero hacer resaltar nuestro sincero agradecimiento al Excelentísimo Gobernador de la Provincia Escribano Dn Roque González, al Sr Intendente Municipal Contador Dn Juan Carlos Altuna por su invalorable ayuda para poder iniciar la construcción del edificio escolar, que en definitiva es una obra de gobierno y que servirá de experiencia para demostrar el beneficio y la economía de las obras estatales encaradas con la intervención de asociaciones responsables.

Quiero dejar explícito también, nuestro agradecimiento al Sr Presidente de la Cooperadora de la Escuela Provincial N° 23 Ingeniero Dn Demetrio Gete por su desinteresada cooperación en esta obra al donar el proyecto de esta escuela y encargarse gratuitamente de la dirección técnica.

Igualmente al Reverendo Padre Juan Corti, alma mater de toda obra que beneficie a la niñez, por sus consejos y palabras de aliento en los momentos de incertidumbre y desmayo.

Tenemos el firme convencimiento que las autoridades sabrán valorar el esfuerzo que se ha realizado, prestando su ayuda para que este barrio siga su marcha de progreso.

Que del esfuerzo mancomunado de gobierno y pueblo, de esa mutua compenetración, se pueden obtener resultados altamente positivos.

Estamos empeñados en una cruzada de mejoramiento social, sabemos que la obra en sí es difícil, ardua y compleja, que con nuestro solo esfuerzo no podremos jamás alcanzar el fin propuesto.

Por eso una vez más repetimos; Sr Gobernador, Sr Intendente Municipal, autoridades, Señores, necesitamos y necesitaremos vuestra ayuda para esta obra que es y debe ser anónima y que solamente beneficiará a nuestra patria”.

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