Prueba Volkswagen CTI VI

El GTI, emblema de la marca, deja su impronta en quien lo maneje.

No requiere observación en detalle para descubrir su identidad, aunque ha crecido en casi todos sus dimensiones, las formas en general son parecidas.
En el lateral se observa alargado, si bien la cota en extremos es mayor en sólo 1cm., el efecto visual e generado por el crecimiento de más de 7 cm. De su distancia entre ejes. Mantiene el clásico parante trasero ancho y la configuración de tres ventanillas; los retrovisores, ahora casi triangulares para favorecer la visibilidad en el ángulo ciego, contienen el práctico indicador intermitente de luz de giro; los faros principales extendidos invaden el lateral como también lo hacen los traseros y las llantas de aleación son de cinco rayos.
En el plano posterior, la doble salida de escape enmarca el perfil que orienta la corriente de aire bajo piso. Los faros nos traen reminiscencias a los utilizados en otros modelos de la marca y en el borde superior de la luneta, se ubica el spoiler con cierta curvatura que acompaña la línea del techo.
El interior luce sobrio y elegante, contrastando los tonos oscuros con apliques y contornos de color metálico brillante y aluminio pulido. Estos últimos y las costuras en los tapizados de cuero más el del fuelle del pomo de la palanca de cambios, le dan el toque deportivo al diseño. Los materiales utilizados, como así también la precisión en terminaciones y empalmes son del mejor nivel entre los productos de Volkswagen.
En el interior, la mayor diferencia la encontramos en la pantalla táctil del equipo de audio. Los comandos de los diferentes sistemas son de fácil identificación y operación, la mayoría del tipo tecla pulsante, excepto algunas pocas perillas circulares.
Los instrumentos analógicos del tablero son de fácil lectura, siendo los medidores de rpm y velocidad, circulares y grandes, conteniendo en la base los correspondientes al nivel de combustible y temperatura de motor; entre ellos se ubica el display del ordenador que, a las informaciones comunes, le suma la temperatura de aceite.
El volante, tapizado en cuero, es de buena empuñadura, con corte recto en la base y en las barras horizontales se encuentran los comenados del sistema de audio y de telefonía celular.
En el ensayo de aceleración desde 0, lució la tecnología del control de tracción y el desconectarlo nos costó varias partidas detenidas para mejorar los registros y bajar los 7s0 para llegar a 100 Km/h. En los 1.000m se integró al selecto grupo que supera los 200 Km/h y bajando cambios fue una delicia recorrer a toda velocidad la chicana de Ascari.
Con todos los sistemas electrónicos en la asistencia de los frenos, los registros para parar a 0 fueron buenos, como también la eficiencia del ABS y el repartidor se intensidad de frenado en la exigencia extrema.
El consumo en ciudad fue poco más de 10 litros cada 100km y en autopista a 130km/h midió 8.4 litros para la misma distancia.

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