Pueblos originarios celebraron el año nuevo aymara
El “Machaq Mara” es celebrado por la antigua cultura que influyó desde los actuales territorios de Ecuador hasta los del norte argentino.
La salida del sol fue recibida ayer con los brazos en alto hacia el Este, en cumplimiento del ritual con el que los pueblos andinos originarios celebran al Inti Raymi en el año nuevo aymara, con una invocación para que a nadie le falte nada y todos tengan buena vida y mejor cosecha.
En el comienzo del año 5521 del Willkakuti -el retorno-, al pie de la réplica del templo de Kalasasaya que la organización Tupac Amarú  levantó en su barrio en Alto Comedero, la celebración reunió a miles de personas en Jujuy, sobre la monumental estructura de piedra cuya puerta mira hacia el Este frente a las serranías del Zapla, con la pre cordillera de los Andes por detrás.
El año nuevo aymara, “Machaq Mara”, coincide con el solsticio de invierno, que da inicio a una nueva época de siembra, y es celebrado por la antigua cultura que influyó desde los actuales territorios de Ecuador hasta los del norte argentino.
El acto central comenzó cuando el primer rayo de sol cruzó la  puerta del monumento lítico labrado hace miles de años en Tiwanacu, 70 kilómetros al noroeste de La Paz.
Las comunidades indígenas jujeñas habían iniciado los preparativos de la ceremonia al comienzo de la noche anterior, y cuando el sol se elevó gritaron al unísono “jallalla, jallalla, jallalla”, saludo fraterno que significa `viva`.
Apenas despuntó al alba, se encendió una gran fogata, alrededor de la cual Mama Quilla, amauta espiritual de El Alto, en Bolivia, realizó una invocación pidiendo al Padre Sol que a nadie le falte nada y todos tengamos una buena vida, mejores cosechas de la tierra, trabajo y por la organización.
El pedido alcanzó a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, como también a todos los pueblos originarios del continente y la bendición para Milagro Sala, líder de la Red de Organizaciones Sociales.
Tampoco faltó un pedido para el presidente Evo Morales y bienestar para el pueblo Plurinacional de Bolivia.
Mama Quilla pidió por la recuperación de las tierras de los originarios y llamó “inquilinos” a los colonizadores españoles, cuyos descendientes deben devolver las tierras a “irse a sus casas”.
Los sikuris y el Pim Pim musical de los pueblos guaraníes acompañaron el caminar en derredor de la fogata de Mama Quilla, Milagro Sala, Raúl Noro y el amauta Limber Nina, mientras arrojaban cerveza y vino como ofrenda a la Pachamama (Madre Tierra) y repartían hojas del arbusto de coca.
Entre los presentes se encontraban Carlos Huarque, representante del pueblo Maya de Guatemala; Freddy Condo, aymara de Bolivia, representante de la Coinbo; Hipólito Acebey, de la Federación de Pueblos Indígenas del Paraguay y Angel Medina, integrante de la Codempe, principal asociación indígena de Ecuador.
Participaron integrantes de los Pueblos Kollas, Ava Guaraní, Tupi Guaraní, Wichi, Qom, Mocovi, Mapuches, Comechingones, Diaguitas, Quilmes, Chorotes, Aymaras, Mayas, Uitotos, Piratapuyo, Pilagá  y Charrúas, entre otras comunidades y organizaciones indígenas.
Kalasasaya marca con precisión el año solar de 365 días y las estaciones: el sol nace por el centro de su puerta principal en los equinoccios de otoño y primavera, en el de invierno, por su esquina noreste, y en el de verano, por la del sureste.