Puerto Pirámide, donde los policías también son guardavidas

Los policías de Puerto Pirámide se convirtieron este verano en los primeros y únicos en brindar el servicio de guardavidas sin dejar de lado además las tareas que les compete en cuanto a la necesidad de prevenir delitos en una jurisdicción que comprende toda la península de Valdés.

Los resultados de la experiencia, que tuvo el inmediato apoyo del jefe de policía, Juan Luis Ale, fueron altamente positivos si se tiene en cuenta el trabajo integral realizado y además las situaciones de emergencia en las que debieron intervenir.
Se trata de seis efectivos que se capacitaron durante dos años en actividades subacuáticas, rescates en el agua y primeros auxilios, tras un riguroso curso teórico y práctico merced a un programa preestablecido por el instructor Pablo D’Horta y el subcomisario Juan Caimi, al frente de esa dependencia policial.
Puerto Pirámide se caracteriza por la gran afluencia de turistas argentinos, el exterior y la zona, que se aglutinan en una pequeña franja de la costa, especialmente durante la primera quincena del mes de enero. Sobre una población estable durante el invierno de apenas 500 personas, en los días de mayor temperatura ambiental, la misma se acrecienta a unos 6.000 visitantes.

CONFIANZA
«La necesidad de combinar las dos tareas surgió de una simple observación de la realidad. Con 30 grados de temperatura, la zona comercial y de viviendas en la única calle que tenemos, se convierte en un verdadero desierto: esas 6.000 personas están en la Playa y la problemática de la seguridad pasa a ser otra que en nada se parece al trabajo que se realiza en un pueblo o ciudad. Por eso nuestra indumentaria es distinta, por eso tenemos un cuatriciclo de llegada rápida a cualquier emergencia, equipado además con equipo de comunicación, de oxígeno y primeros auxilios. Toda esta nueva realidad obligó además a capacitarnos de manera distinta a otros policías», indicó el subcomisario Caimi.
Respecto de la relación con los veraneantes, destacaron que «el hecho de no estar armados genera una comunicación más fluida. Es clave para nosotros el buen trato, la aplicación del sentido común al momento de proceder que genera mayor confianza y respeto. Esta fluidez en el contacto cotidiano es clave al momento de las recomendaciones, no sólo en lo relacionado con el agua, sino también al momento de evitar un robo o hurto en la arena», explicó el oficial principal Christian Sartor.

APOYO DE JEFATURA
A mediados del 2005, D’Horta y Caimi presentaron el proyecto en la Jefatura de Policía. En el mismo, el primero aportó toda su experiencia en los principales balnearios del país como guardavidas. Por su parte Caimi complementó esta acción con su experiencia policial en distintas dependencias de la provincia.
El apoyo inmediato del Jefe de Policía Juan Luis Ale, se plasmó en dotar de todas las posibilidades y recursos para capacitar a cinco efectivos.
Además de los mencionados, integran el grupo el oficial ayudante Leonardo Giamberluca, el agente Carlos Proboste y el agente Marcelo Curilaf.
La capacitación durante el invierno se desarrolló en piletas cubiertas para los entrenamientos y las técnicas de rescate en el agua, primeros auxilios, además de actividades subacuáticas incluyendo también conocimientos básicos para una adecuada información al turista.
En el trabajo cotidiano se realizan tareas complementarias con la delegación de la Prefectura Naval Argentina en esa villa, especialmente en todo lo relacionado con el control de las embarcaciones y el uso del espacio en común entre bañistas, motos de agua, embarcaciones y la navegación a vela. «Queremos destacar también el permanente aporte de ellos», indicó Caimi.

LAS SITUACIONES DE EMERGENCIA
Durante este verano, los policías de Puerto Pirámide debieron actuar en emergencias de distinta gravedad. Desde buscar a niños extraviados y entablillar en un tobillo a un chico lesionado en un simple picado de fútbol en la arena, hasta brindar las primeras atenciones a un joven de Comodoro Rivadavia con una grave lesión cervical al arrojarse al agua de desde una altura importante.
También desbarataron a una banda de ladronzuelos de Puerto Madryn que cometieron un par de hurtos menores en la zona de cámping, secuestraron droga que era utilizada para consumo personal y rescataron a un hombre que, subido a una barda, corría serios riesgos de sufrir un accidente.
Los resultados, en esta primera experiencia fueron considerados por el propio grupo y por la Jefatura, como altamente satisfactorios.

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