La politóloga, docente e investigadora del CONICET Renata Hiller presenta su primer libro de poesía, una obra que nace de la escucha del territorio y propone pensar el presente desde la experiencia compartida.
Este sábado 28 de marzo a las 18:30, en Real Libros (San Martín 945), se presentará Pura vena, el primer libro de poesía de Renata Hiller, publicado por Alción Editora. La propuesta será abierta a la comunidad en un espacio que combina librería, cafetería y encuentro, y que funcionará como escenario para una obra que invita no solo a la lectura, sino también a la conversación.
Hiller es politóloga, docente de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco e investigadora del CONICET. En su recorrido también fue jefa de la ANSES en la ciudad, secretaria de Mujer, Género, Juventud y Diversidad, y estuvo al frente de la delegación local de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual. Desde ese cruce entre investigación, gestión y territorio, construye un libro que se inscribe en una tradición de poesía social, pero con una impronta propia.
En Pura vena confluyen historias de trabajadoras, las crisis del sector petrolero y la catástrofe climática de 2017, próxima a cumplir nueve años, en una escritura directa y coloquial que se propone como intervención política. “La poesía puede decir mucho y acerca de todo. Puede ser sobre el amor, puede ser sobre el dolor, puede ser sobre el exilio. Todo asunto es tematizable desde la poesía y quizás sólo desde la poesía es que se puedan decir algunas cosas, algunas verdades”, afirma la autora en comunicación con El Patagónico, y remarca que se trata de verdades que no responden a un orden científico, sino a lo genuino de la experiencia.
Esa dimensión aparece vinculada a aquello que cuesta nombrar. “Hay ciertas verdades que funcionan como secretos, que no son sencillas de decir, no porque no las sepamos, no porque no sepamos que estamos en un territorio de explotación, de memorias colectivas en disputa, lo sabemos, pero cómo hacer para decirlo y que eso sea audible”. En ese punto, la poesía se vuelve una herramienta para hacer oír lo que permanece latente en la vida comunitaria.
La voz del libro se construye desde la experiencia compartida. “Este libro fue escrito, comenzó a escribirse al momento de los hechos que se narran, entre 2016 y 2017, en el marco de un trabajo de perspectiva etnográfica que tiene que ver con ponerse a disposición, porque algunos dirían que es escuchar, pero en mi caso también fue poner a disposición mi cuerpo”, explica Hiller. De ese proceso surge una definición central: “La poesía nace en la voz de mis vecinos”.
En ese entramado aparecen con fuerza las trabajadoras del sector petrolero. “Aparece Rosa en el tráiler, aparece Gladys, a la que no quieren como delegada, aunque es una amazona dispuesta a hacer justicia por sus compañeras. Hoy en el universo del mundo petrolero están esas mujeres y están en todas las áreas, en todos los sectores, observando también este mundo que hoy vuelve a caerse”, señala, incorporando esas experiencias a la narración del territorio.
El libro, aunque anclado en los años 2016 y 2017, se proyecta sobre el presente. “Hablar de ese 2017 en realidad es una excusa para que pensemos en nuestro presente y sobre todo para que volvamos a pensar nuestro futuro”. En ese sentido, plantea la necesidad de ampliar los límites de lo imaginable: “Me interesa pensar no solamente el mundo que tenemos, sino los otros mundos posibles, volver a correr el límite de lo pensable, alejarnos de algo que parece estar muy presente en la política hoy, que es el posibilismo”.
La escritura también se enfrenta a los silencios de la comunidad. “Hay muy poco escrito sobre la catástrofe climática del 2017, hay muy poco escrito sobre tantas otras catástrofes, como la pandemia o la privatización de YPF. Cuando no aparecen esas formas de narrarse, las comunidades hacen síntoma de lo que callan”, advierte, y subraya la necesidad de “poder decirnos, poder contarnos, para poder pensarnos como comunidad”.
En la contratapa, Jorge Spindola lee esa apuesta en clave de lenguaje y territorio: “Pocas veces la poesía se asoma y se hace boca de ese pozo; negro pozo donde viven, caen, sueñan, cuerpos empetrolados de sudor. Renata Hiller emprende en Pura vena una política del lenguaje que se deja atravesar por la experiencia atenta de la escucha, por la insistencia misma de esas bocas que se toman el texto y rasgan la propia voz”. Y agrega que “la tradición de la poesía social se despoja aquí de sus retóricas cansadas” para dar lugar a una intensidad donde “las bocas mismas de esos cuerpos perforan la estepa muda de textos y se ponen a decir y a decirse para habitar y comprender”.
La edición del libro también incorpora una dimensión visual con el arte de tapa realizado por Vicente Girardi Callafa, joven comodorense radicado en Córdoba. Hiller destaca ese aporte y el modo en que la lectura de la obra abrió nuevas conexiones: el ilustrador le acercó referencias como una banda de heavy metal patagónico de los años 90 que ya expresaba, desde otro lenguaje, conflictos del territorio comodorense. Esa recuperación refuerza una de las ideas que atraviesa el libro: que las historias existen, incluso cuando no han sido plenamente narradas.
En esa línea, la autora reconoce que su planteo también busca provocar. “Aquello que no se nombra, que no se dice, cae, se derrumba por su propio peso”, sostiene, y entiende la escritura como una forma de evitar ese silencio. Por eso, la presentación del sábado se plantea como una excusa para activar la palabra: “La presentación y las próximas que haya son una excusa para la conversación”.
