Quedó atrapada en el ascensor

María Celeste Boiko, de 32 años, fue despedida con un reproche del estudio contable que cotidianamente visita y que está ubicado en el cuarto piso de un edificio ubicado en la calle Pellegrini al 900.

“No trajiste torta. La vas a pagar”, le dijeron ante el reciente cumpleaños de su pequeña hija. La mujer se rió y, como otras veces, presionó el botón del ascensor y subió. Fue en ese preciso instante cuando entendió que a veces la imprecación se hace realidad: un corte de luz que afectó a gran parte del Centro –por los trabajos que realiza la Sociedad Cooperativa Popular Limitada (SCPL)- hizo que quedara encerrada entre el tercer y el cuarto piso. La misma gente del estudio contable llamó a los Bomberos Voluntarios.
Dentro del habitáculo, María Celeste comenzó a enviar mensajes de texto a familiares y amigos que la ayudaron a mantener el espíritu en alto. Sentada en el piso, luego aseguró que nunca perdió el control de la situación. Es que esta es la segunda vez que pasa por la misma situación en poco tiempo. “También me quedé encerrada con mi mamá y mi hermano en Buenos Aires”, comentó tranquila.
Los integrantes de la Unidad de Rescate del Cuartel Central trataron de auxiliarla. Pero el trabajo solo dio resultado cuando en un momento la energía eléctrica amagó con retornar, lo que colaboró para que los bomberos destrabaran la puerta y Boiko pudiera salir con el mismo humor de siempre, sin el menor atisbo de sufrir de claustrofobia y con una nueva anécdota para contar.

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