Su madre Adriana contó a El Ciudadano que habían venido a visitarla de otra ciudad una amiga con sus hijas. De hecho, relató también que las visitas habían bajado y esperaban a Georgina en el palier del edificio.
"La vieron caer a la calle y empezaron a gritar y se desesperaron por socorrerla pero no podían salir", agregó la mujer, a quien consolaba un joven de unos 25 años, visiblemente consternado por la situación.
Georgina cayó de una altura aproximada de 14 metros, golpeó contra el cemento de la calle Juan Manuel de Rosas y, pese a las gravísimas heridas sufridas, nunca perdió la conciencia.
De acuerdo con el primer parte médico brindado por el director del Heca, Néstor Marchetti, la joven ingresó al centro de salud en estado crítico con "traumatismo de cráneo, traumatismo cerrado de tórax con hemineumotórax izquierdo, traumatismo cerrado de abdomen con una pequeña hemorragia perirrenal y fractura expuesta de miembro superior izquierdo".
