Quiso hacerle un chiste a una amiga y terminó procesado

Una conservadora abandonada con un riñón y un mensaje sobre una abogada de Bariloche activó un operativo de seguridad en Aeroparque. Pablo Daniel Fagni fue detenido, procesado por intimidación pública y luego recuperó la libertad.

Una broma privada terminó convertida en una investigación federal después de que una conservadora con un riñón animal en su interior fuera abandonada en el sector de Arribos Nacionales del Aeroparque Jorge Newbery.

El episodio ocurrió el miércoles 19 de agosto. Unos taxistas advirtieron la presencia de la caja sobre un cantero y dieron aviso a las autoridades. La conservadora, de las utilizadas para transportar medicamentos que requieren cadena de frío, tenía escrita en la tapa una inscripción en marcador negro: “Migraciones (secuestro). B.A., abogada ¿‘respetable’? de Bariloche”. Una cinta con la advertencia “Frágil” completaba la escena.

La posibilidad de que se tratara de un explosivo derivó en un operativo en el que participaron efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), integrantes del Grupo Especial de Control de Explosivos y Armas Especiales (GEDEX), bomberos y personal sanitario.

La revisión descartó explosivos, aunque encontró una víscera sobre hielo. Ante la duda inicial sobre su origen, se consultó al INCUCAI. Dos días después, un perito de la Morgue Judicial de la Corte Suprema confirmó que se trataba de un riñón de origen animal.

Las cámaras de seguridad permitieron reconstruir la secuencia y ubicar al responsable. Cerca de las 6.44, Pablo Daniel Fagni, un comerciante de 46 años, llegó al estacionamiento sur del aeropuerto a bordo de una Fiat Fiorino blanca. Bajó con la conservadora, cruzó la avenida Rafael Obligado y se dirigió hacia Arribos Nacionales.

El hombre dejó la caja en el suelo, grabó un video con su teléfono y finalmente la colocó sobre un cantero. A las 6.52 regresó a la camioneta y se retiró. La conservadora permaneció allí hasta alrededor de las 13.30, cuando fue reportada.

La investigación avanzó a partir de la identidad de la mujer mencionada en la inscripción, una abogada de Bariloche identificada como B.A. Al observar las imágenes de la conservadora, reconoció el objeto y entregó a la Justicia un video que había recibido de Fagni. También identificó al comerciante.

Según declaró, ambos mantenían una relación de amistad y la escena formaba parte de una broma vinculada con el alcohol que ella había consumido durante un viaje a República Dominicana. Días antes habían hablado en tono de broma sobre la necesidad de conseguirle un hígado nuevo.

Fagni declaró que compró un riñón en un supermercado porque consideró que, por su color, era el órgano que más se parecía a un hígado. Después lo colocó sobre hielo dentro de la conservadora y llevó todo hasta Aeroparque. También explicó que eligió ese lugar porque le quedaba de paso hacia su trabajo en Olivos y buscaba darle mayor credibilidad al video.

La grabación muestra al hombre simulando haber encontrado la conservadora en Migraciones. En el video menciona a la abogada, abre la caja y exhibe el órgano sobre el hielo mientras continúa con la broma relacionada con el supuesto hígado.

La investigación también permitió establecer que la Fiorino había ingresado a la Ciudad de Buenos Aires a las 6.29 y luego circuló hacia Ciudad Universitaria. La línea telefónica atribuida a Fagni impactó a las 6.59 en una antena denominada “Aeroparque 2 M1”. Finalmente, los investigadores localizaron la camioneta en Berisso.

El 24 de agosto, la PSA allanó el domicilio de Fagni, lo detuvo y secuestró un teléfono Samsung que permanece bajo peritaje. Al declarar ante el juez, reconoció haber comprado el órgano, preparado la escena y dejado la conservadora en el aeropuerto. Dijo estar arrepentido y definió lo ocurrido como “una broma que salió mal”.

Diez días después del hallazgo, el juez Marcelo Martínez De Giorgi procesó a Fagni por intimidación pública, un delito que contempla una pena de dos a seis años de prisión. Además, dispuso un embargo de 8 millones de pesos sobre sus bienes y ordenó su libertad.

El magistrado consideró que la escena había sido planificada y que el acusado eligió deliberadamente un espacio público sensible. La combinación de una conservadora vinculada al transporte de productos médicos, una víscera y una inscripción relacionada con un secuestro podía generar temor y alterar la tranquilidad pública.

En cuanto a una eventual amenaza contra B.A., el juez dictó la falta de mérito. La mujer manifestó que no se había sentido intimidada, aunque Martínez De Giorgi consideró necesario aguardar el peritaje del teléfono para determinar el vínculo previo entre ambos, el alcance de sus comunicaciones y la intención de Fagni.