Quitaron los generadores de la subestación del barrio Quirno Costa
Luego de tres meses de su colocación, el Gobierno Provincial procedió a retirar los equipos instalados en la subestación en el sector, los que habían generado el malestar de los vecinos por la contaminación sonora.

Desde el momento de su instalación, hace 3 meses, los vecinos del barrio Quirno Cota iniciaron el reclamo para que retiren los equipos generadores de la subestación.

El reclamo fue llevado adelante por la vecinal y tras diversos encuentros con el Gobierno Provincial, se comprobó que los transformadores generan una importante contaminación sonora.

Tras diversas reuniones y ante el compromiso del ministro de Infraestructura de la provincia, Maximiliano López, el miércoles se concretó el retiro de los equipos. "Fue un alivio, hicimos tres meses de gestión, agradecemos la predisposición para escuchar un reclamo justo y urgente"", dijo el presidente de la vecinal, José Luis Ferreyra a El Patagónico.

El procedimiento fue encabezado por el área de Medio Ambiente y Provincia, en un trabajo conjunto con la vecinal. "Primero nos dijeron que no lo podían sacar porque se quedaba gran parte de la ciudad sin energía, le dimos el plazo, por eso se tardó pero cumplieron con lo que habían pactado con nosotros", indicó.

Los habitantes del barrio hicieron escuchar su reclamo, tras denunciar que era imposible ver televisión o dormir, a lo que se suma la emisión de gases que sería analizada próximamente en caso de que los equipos continúen en el lugar.

Al respecto, Maximiliano López indicó que tras cumplir con el compromiso, se planificó la reubicación de los equipos en la estación del Parque Industrial. "es una zona alejada, donde no hay casas cerca", indicó.

Y aclaró que estos generadores se reubican en tres puntos de la ciudad: en la Estación A1 de Kilómetro 5, en la playa Sur donde ya están instalados y en la estación del Parque Industrial.

Cabe recordar que la Subsecretaría de Medio Ambiente realizó una medición en dos domicilios de Los Perales y Federicci con un decibelímetro integrador, que arrojó una contaminación sonora de 7 decibeles, teniendo en cuenta que el ruido de ambiente es de 32.1 decibeles y el ruido con los equipos funcionando es de 47.0, cuando lo permitido es una diferencia de 8 decibeles entre ambos parámetros.