Raúl Oyarzún: “es una satisfacción muy grande haber peleado en el Luna Park”
Asegura que siempre tuvo más habilidad para el deporte de los puños que para el fútbol. Disfrutó como masajista la época gloriosa del “Globo” comodorense y admite que en la actualidad, la dirigencia no está a la altura de la institución.

A Raúl Oyarzún lo conoce todo el entorno de Huracán de Comodoro Rivadavia. Estuvo ligado cincuenta años como masajista de una de las instituciones más grandes de la capital del petróleo, pero pocos saben su historia en el deporte de los puños. Supo boxear en la Sociedad Rural, en el barrio 9 de Julio y hasta se dio el lujo de combatir en el mítico Luna Park, siendo parte de la cartelera de fondo cuando Nicolino Loche llenaba el estadio él solo.
A los 72 años guarda en su casa un tesoro enorme en la zona norte de la ciudad. Recortes de diarios de la época y fotos en blanco y negro guarda con mucho cariño. En la intimidad de su casa recibe al Diario Patagónico y pregunta tímidamente: ¿querés ver recuerdos?
Trae dos álbumes y se sienta a la mesa del comedor. Comienza a relatar su historia deportiva casi sin preguntas de por medio. Su debut en el boxeo fue frente a “Rulito” Miranda en Comodoro Rivadavia, en la época en la que los festivales de boxeo eran organizados por los hermanos Vargas en la Sociedad Rural. Tenía 21 años cuando se puso los guantes de manera oficial con el “Negro” Romero como entrenador. “Fue una época muy linda. Haber peleado en Buenos Aires era algo muy hermoso. Es una satisfacción muy grande haber peleado en el Luna Park. Siempre estaba lleno el estadio”, recuerda Oyarzún.
Fueron tres años intensos, donde supo escribir varios capítulos de gloria. Fue campeón Mediano y a los 24 dejó vacante el título Welter cuando decidió “colgar los guantes”. Explica enseguida cuál fue el motivo principal cuando su carrera iba en ascenso. “A los 24 decidí alejarme. Tome conciencia. El boxeo no es el fútbol. De mil boxeadores se destacan 10, y decidí abandonar. Después me dedique a entrenar un tiempo antes de entrar en Huracán”, asegura mirando fijo a los ojos.
Combatió en Comodoro y en diferentes localidades del país. Una pelea en Bahía Blanca quedó grabada en la memoria en un día muy particular. El 22 de noviembre de 1963 cuando asesinaron al presidente de Estados Unidos John F. Kennedy, Raúl Oyarzún subió al ring y ganó.
“Esa pelea me acuerdo. Fue un día histórico por el asesinato de Kennedy y yo estaba en Bahía Blanca para pelear. Me acuerdo que todo el país estaba conmovido por cómo fue la muerte del presidente de los Estaos Unidos. Al otro día en los diarios nos enteramos de los detalles”, acotó.
En la pared del living cuelga orgulloso un cuadro con recortes y fotos donde se destaca una donde posa al lado de “el intocable” Nicolino Loche. “Tuve el honor y el orgullo de compartir el cuadrilátero. El Luna Park lo llenaba él solo, y en una ocasión pusieron en la cartelera Raúl ‘Ozorzún’. No me conocía nadie”, bromea sobre el error en la escritura de su apellido.

NADIE LE CUENTA LA HISTORIA DE HURACAN
Desde el 63 cuando dejó el boxeo se acercó a Huracán de Comodoro Rivadavia. Su conocimiento en el gimnasio le permitió ingresar y trabajar en el fútbol del “Globo”. Fue masajista y también se animó a trabajar en la parte física. “Me han quedado muchas vivencias. Valdomero Vidal me alentó mucho. Ahí conocí a la familia Peralta. De ahí no me alejé más. Han pasado Nacionales y técnicos como ‘Cacho’ Cadars, Humberto Zucarelli, ‘Coco’ Rossi, Ribaudo, y ninguno me rechazó así que tendría condiciones”, remarcó con orgullo.
De la dirigencia histórica nombra entre sus vivencias a Vicente Alvarez, Gerardo Smith, el doctor Podestá, entre otros nombres importantes como César Muñoz.
Obviamente, analiza el presente de su querido “Globo” y asegura sin pelos en la lengua: “Huracán lamentablemente se ha venido muy abajo. Hizo una buena campaña en lo deportivo, pero se ha destacado mucho más lo negativo, que lo otro. El “Globo” no ha tenido la dirigencia que se merece. Sin desmerecer, creo que por ejemplo ‘Tito’ Solari no puede cruzarse por la tribuna con el carbón y los chorizos. El presidente del club debe hacer relaciones públicas en la platea si es posible. Y ahora Vidal no ha hecho lo que tiene que hacer. Creo que hemos perdido dos años con él. Nunca en la historia del club se le debió plata a un jugador”.
Raúl Oyarzún fue socio de Huracán desde un comienzo. Lo llevó Ernesto Morón (dueño de Morón Sport) y siempre abonó su cuota. Por eso hoy muestra orgulloso su carnet de socio vitalicio. “Hoy todo es diferente. Antes te tenía que presentar alguien. Hoy vas un mes antes y votas en la asamblea. Antes tenías que tener dos años de antigüedad”, remarcó un poco molesto.
Este año ya no va tan seguido al club por cuestiones de salud. Fue operado tiempo atrás, aunque a los partidos se acerca cuando puede. Huracán y el boxeo marcaron su vida, hoy los tiempos son otros y disfruta de otras cosas más importantes, como su familia.