Raúl Torre: “el investigador debe ser de carácter científico y jurídico”

Letra Roja entrevista a Raúl Osvaldo Torre, un reconocido especialista nacional en perfiles criminales que ha dado seminarios a los fiscales de Chubut. Caracteriza al delincuente actual y establece los parámetros a los que debe responder el nuevo investigador.

Raúl Osvaldo Torre, es certero. Habla concretamente, como el mecánico que cambia la pieza exacta. Se hizo conocido para la mayoría de la población cuando intentaba junto al perito forense Osvaldo Raffo, arrancarle palabras a los cuerpos sin vida. Juntos conducían el documental “Forenses: cuerpos que hablan” en Canal 9 de Buenos Aires.

Nació en Buenos Aires. Su sueño desde niño, siempre fue ser investigador. Su papá era policía. Fue becado en el Liceo Policial. Cuando sus compañeros leían en sus tiempos libres “El Tony”, él se inmiscuía en la bibliografía de su padre sobre investigación criminal y métodos científicos. Fue a la Universidad, y obtuvo el título en Criminalística. Trabajó en la Policía durante 30 años, y es profesor en varias universidades como la de Aconcagua en Mendoza, en la del Salvador, y colabora con las universidades de Córdoba y Buenos Aires.

Escribió los libros “Investigación Criminal de Homicidios Seriales – Jack el Destripador”, “Homicidios Seriales”, “Investigación Criminalística sobre Carlos Gardel”, “Perfiles Criminales” y “La Víctima del Crimen”. Hoy retoca los casos de sus nuevas obras “Crímenes rituales” y “Crímenes Sexuales.

Raúl tiene muy buena relación con el procurador fiscal de Chubut, Jorge Miquelarena que lo ha invitado a darles seminarios a los fiscales de la provincia en varias oportunidades. La última vez que visitó esta provincia fue hace un año y medio en Puerto Madryn. También ha dictado cursos a la Policía del Chubut.

LR: ¿Cuál debe ser el perfil del investigador actual? Ya se empieza a dejar de lado ese olfato policial del investigador de calle.

-La sagacidad de los sabuesos era una idea para la novela policial de fines del siglo XIX, y que sirvió a la novela negra americana que comienza a partir de los primeros años del siglo XX. Hoy en día el investigador debe tener un componente de un 80 por ciento de carácter científico y el resto de carácter jurídico. Dentro de lo jurídico está la generación de prueba distinta a la prueba científica. Hoy lo que te define una investigación es la cantidad de medios electrónicos, que tenemos nosotros a nuestra disposición. No es casual que en cada hecho emblemático termina esclarecido muy rápidamente. En los homicidios que están ocurriendo, tenes registros en videocámaras, en peajes. Cuando se ponen todos estos elementos a disposición de la investigación criminal queda todo registrado. Si a esto sumas los recursos de la Policía Científica convencional, que Comodoro es uno de los polos de estos laboratorios de avanzada en donde tenés espectrofotometría, microscopia electrónica, etc. El financista que se suicidó en la costanera, se obtuvo una muestra de la mano y en el gabinete de La Plata se determinó por microscopía electrónica de barrido en menos de 24 horas de ocurrido el hecho se determinó la presencia de residuos de disparo, una prueba incontrovertible.

LR:¿Siempre se puede conocer la verdad?

-Conocer la verdad en la mayoría de los hechos se conoce. Luego, vivimos en un sistema democrático, en un estado de derecho, no basta que yo sepa la verdad, hay que probarla. Muchas veces llegamos a la verdad pero no tenemos un caudal probatorio que convenza al juez para una condena.

LR: ¿Existe el crimen perfecto?

-Tiene tanta respuestas la pregunta de si existe un crimen perfecto. Un crimen perfecto es cuando se confunde un suicidio y homicidio, o cuando se confunde un homicidio con un accidente. Cuando sabemos quién es el autor y nunca lo hemos podido ubicar. Un crimen perfecto es cuando, creo que es una de las variantes más demoniacas, cuando una persona es culpada y condenada y en realidad el autor del hecho es otro. Todas las variantes.

LR: ¿Cuál es el perfil del delincuente actual?

-La moderna delincuencia tiene un componente que era desconocido y que está muy activo en el delito hoy en día, que son las drogas. Las drogas colaboran para que el individuo pierda los frenos inhibitorios, y más cuando ese individuo proviene de un lugar marginal le genera afectaciones, problemas de mala alimentación desde la niñez por cierto, que no es culpa de él, le genera daños de tipo neuronal que le van a aminorar la comprensión, lo van a alejar de la distinción entre bien y del mal como valores importantes en la vida de un ser humano. Es el componente que le permitan a un individuo creerse superman cuando tenga un arma en la mano para cometer una serie de delitos, en los que probablemente nunca sea impune, pero lo llevan a tener un cuadro de violencia superlativa a las pérdidas del valor vida, a la pérdida del valor del prójimo.

También se debe tener en cuenta el delito de guante blanco, donde se genera daños muy importantes también, hay evasión impositiva, por lo tanto el Estado no tiene los recursos para tener la debida atención de estos grupos socioeconómicos menos acomodados, que siempre están emparentados con el lavado de dinero, al narcotráfico, y la primera parte de esta grieta tremenda, de la que nosotros nos quejamos siempre de la última parte que es el delincuente callejero, pero que responde a superestructuras económicamente importantes. Estos delincuentes también son un fenómeno de la contemporaneidad que nos toca vivir.

Torre hizo dos posgrados en la Universidad de Salamanca en criminalística y medicina legal, también cuenta con un post-grado de especialización en investigación de homicidios. Y su tesis doctoral fue “La serialidad criminal en Latinoamérica”. En sus charlas también habla de sicarios. Para él, el sicario está lejos de ser lo que muestran las películas, un hombre elegantemente vestido de traje negro que coloca un silenciador a una lustrosa arma. “Hoy matan por 500 pesos y de una puñalada por la espalda” grafica el profesor de la carrera de licenciatura de Seguridad Ciudadana, que aborda materias como “Prevención de Conductas Antisociales y Delictivas”.

Es perito en balística y hasta profesor instructor nacional de tiro. Su hermana trabajó hace algunos años en la Justicia Federal de Comodoro Rivadavia y le encantaban las centollas que le enviaba por avión.

Tras un intercambio de información con Letra Roja le llamó la atención la cantidad de desaparecidos en los últimos años en Comodoro Rivadavia y preguntó “¿Hay sospechas de algún criminal de comportamiento sistemático?”. Su interrogante puede ser una posibilidad. Todo puede ser posible cuando se habla de desaparecidos en Comodoro, en donde los cuerpos no se encuentran y las víctimas tienen distintos perfiles. No sería descabellado pensar en algún asesino de comportamiento sistemático.

Está al tanto de casos que han ocurrido en la zona, casos que necesitaron de su investigación para determinar si se trataban de suicidios u homicidios, y hasta ha estudiado de cerca el caso de Yasmin Chacoma.

Escribe los viernes y mediodía de los sábados. Trata de darle la puntada final a sus libros de crímenes sexuales y crímenes rituales.

A Raúl se lo puede hallar de 9 a 18 en su estudio multidisciplinario con médicos legistas, y personal que se encarga de buscar fotografías policiales e información. Todos trabajan “ad honorem” y a veces son contratados por los gobiernos provinciales para trabajar en casos paradigmáticos, aunque también los estudios de abogados particulares precisan siempre de la mirada de Torre.

Torre no tiene drama en atender su teléfono para ser fuente de consulta para cualquier cronista policial. 

Fuente:

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico