Realizan una campaña para crear la juegoteca de la Comisaría de la Mujer

La Juventud Sindical y la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales iniciaron una campaña solidaria destinada a crear la juegoteca de la Comisaría de la Mujer. Es que la institución inauguró recientemente una ampliación que contempló la creación del espacio para que los niños que lleguen allí tengan un espacio ameno mientras dure su tránsito por esa institución.
La juegoteca es una herramienta para la promoción de la salud, en su sentido más amplio. Su motor es el juego -y en particular, el juego espontáneo-, como práctica primordial y fundante para la integración de niños y niñas.
Las organizadoras destacaron que la actividad es de mucha importancia si se considera que sólo durante el primer año de trabajo de la comisaría, unas 500 personas se acercaron a la dependencia para  denunciar casos o evacuar dudas. Aunque, año a año crece el número de casos dado que las víctimas se animan a romper el silencio y denunciar. Así, durante el período enero-junio de 2010, atendieron a 1.026 personas.
Motivados por esta realidad, estas dos organizaciones se unieron para recolectar juguetes, libros de cuentos, azúcar y leche. Laura Cárdenas, de la Juventud Sindical, indicó que “los niños están en ese lugar varias horas y atraviesan momentos muy difíciles. Necesitan contención y ese espacio de juego puede colaborar con esto. Por eso surgió la idea de la campaña. Nosotros estamos trabajando con Humanidades en la organización de una actividad de prevención contra la violencia de género, pero además también lo hacemos con la Comisaría de la Mujer; de ahí surgió la idea de avanzar en esta actividad concreta”.

ALGO MAS QUE JUEGOS
Las donaciones se pueden acercar martes y jueves de 18 a 20 horas, en el local de la CGT, en calle 13 de Diciembre y Ameghino. También se puede llamar al 155094068 o al 154033154.
La campaña se extenderá hasta los primeros días de agosto dado que estiman crear el espacio en ocasión del Día del Niño.
Cabe aclarar que las juegotecas son espacios que, frente al efecto devastador de la crisis en lo social, familiar e institucional, sostienen y promueven el enriquecimiento simbólico entre niños y adultos.
“Estos espacios les garantizan a los niños ser reconocidos, justamente en su dimensión de niños, garantizando a su vez el derecho a jugar. Ahí mismo los adultos construyen nuevos sentidos, resignificando sus experiencias infantiles y adultas, en función de un placentero encuentro con los niños y con ellos mismos”, sostiene el especialista Damián Calvo.

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