En una jornada nublada y ventosa, se concretó ayer un nuevo evento del superclásico del fútbol nacional, cuando a partir de las 16 salieron a exhibir su juego exfutbolistas de Boca y River en compañía de jugadores locales y de veteranos. En tanto que el arbitraje estuvo a cargo de Guillermo Díaz, en compañía de Lucas Sánchez y Fabio Calvin.
En la antesala del encuentro, quienes tenían la pulsera de acceso al campo de juego pudieron retratarse con sus ídolos o pedirles un autógrafo. El resto de los presentes –que se congregó en mayor parte en la zona de la platea– se tuvo que conformar con observar detrás del alambrado.
River llevó un poco más de gente a la hora de alentar, aunque en lo futbolístico Boca estuvo más certero a la hora de dominar en el campo rival.
Raúl Cascini fue el futbolista retirado que más tiempo le dedicó al calentamiento previo, con el conjunto “xeneize” que estuvo minutos antes en el campo de juego y se brindó a quienes pagaron un precio especial por acceder al campo de juego. River Plate eligió salir al campo de juego cuando el árbitro Guillermo Díaz marcó el comienzo del partido.
Con la pelota en movimiento, Wilson Severino -el delantero de Atlas que no ocultó su pasión por el “Millonario” cuando lo enfrentó por la Copa Argentina, y ello le redituó en jugar para los veteranos de Núñez junto a Ariel Ortega-, fue quien demostró que el paso del tiempo no le ha restado estado físico.
Por ello, fue quien más impronta de competencia puso en el estadio municipal a la hora de ser compañero de ofensiva junto al “Burrito” Ortega, que demostró que aún tiene habilidad para desplegar.
En el orden local, Esteban “Piojo” López fue parte de la ofensiva de Boca, marcado de cerca por Hugo Barrientos.
En el entretiempo, la ocasión fue propicia para los reconocimientos por parte de los organizadores, quienes también tomaron parte del partido como relevos.
