Regresó a la comisaría con pastillas entre los glúteos

Cuando volvía de una de sus salidas transitorias a la Seccional Cuarta, David Arredondo fue requisado, descubriendo que intentaba ingresar un paquete de unas 20 pastillas entre sus glúteos al sector de celdas.

David Arredondo, el joven condenado a cinco años por el violento asalto al comerciante Eladio Torralba, ocurrido el 19 de marzo de 2010, sigue caracterizándose por su mala conducta en el sistema carcelario. El domingo a la tarde, cuando volvía de unas de las salidas transitorias a las que accedió al estar a punto de cumplir la pena que se le impuso, personal de la Seccional Cuarta lo requisó y le encontró entre la ingle y los glúteos un envoltorio sospechoso.

Según informó el subcomisario de la Seccional Cuarta, Fabián Infante, el envoltorio estaba encintado por lo que se le dio intervención a Drogas Peligrosas para que analizara su contenido, presumiendo que podía llegar a tratarse de algún tipo de sustancia.

De esa manera, personal idóneo procedió a la apertura del paquete con testigos presentes y se encontraron al menos 20 pastillas de distintos colores, informó el jefe policial. Se notificó al juez de ejecución de la “falta grave” de Arredondo.

Según trascendió, estas pastillas -en su mayoría ansiolíticos- se mezclan con alcohol para provocar efectos alucinógenos, representando una amenaza para quien las toma, como para terceros.

Hay que recordar que Arredondo se había fugado de la Seccional Mosconi, junto a Nicolás Guichapani, el 12 de setiembre del año pasado. En diciembre, en tanto, también protagonizó un incidente en las celdas de la Seccional Segunda donde junto a otros presos intentaron tomar de rehén a un policía, amenazándolo con un punzón.

UN VIOLENTO

Arredondo cumple pena por el violento asalto que protagonizó junto a Daniel Talma en un multirrubro de la avenida Rivadavia al 1.500. Ello tuvo lugar el 19 de marzo de 2010 y el comerciante Eladio Torralba recibió entonces 14 puñaladas. Mientras uno de los delincuentes lo tomaba de los brazos, el otro le aplicaba los puntazos con saña. La víctima quedó con secuelas psicológicas y físicas, además de económicas en virtud del tiempo que tuvo cerrado su local.

Arredondo no llegó a juicio oral y público, ya que en virtud de un acuerdo al que arribaron los imputados con el fiscal general, Adrián Cabral, se convino la realización de un juicio abreviado. El juez Américo Juárez presidió la audiencia y en lugar de los nueve años que se pretendían en la acusación, se acordó una pena de cinco años para ambos.

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