Ubicada en un punto diametralmente opuesto del ejido urbano, Restinga Alí tiene varios aspectos de contacto con Stella Maris. Y es que aunque distantes por cerca de 40 años en sus constituciones como barriadas, ambos surgieron como asentamiento de pescadores para crecer de la mano de la explotación petrolera y ver partir los años dorados de playas paradisíacas al ritmo del impacto ambiental.
En el caso de Restinga Alí, el sector ya figura con ese nombre en los registros ypefianos de la década del 30, cuando se instaló en el barrio con su campamento y su posterior proveeduría. Sin embargo, los primeros asentamientos en el sector datan de al menos una década antes y asociada a la llegada de pescadores, de origen portugués en su mayoría, según lo recuerda el “memorioso” Alberto Muñoz Barra, en un breve reseña histórica publicada en “restingaali.blogspot.com.ar”.
Para entonces el sector era conocido por otras denominaciones, como la “Bahía de Palma”, en alusión a un poblador ahogado en la zona, mientras que la tradición oral tiene dos interpretaciones para el “Alí” en que derivó luego la restinga. Una de las versiones asegura que en la zona donde penetraba el mar se habían formado tres cuevas, lo que el folclore de los pescadores y viejos pobladores asoció al cuento de Alí Babá y los 40 ladrones. La otra historia de la época remite a que el nombre provino en realidad de un turco asentado en la zona.
Eran años de piedras renegridas en las costas marinas, producto de las enormes colonias de mejillones, apenas uno de los factores que había atraído a pescadores artesanales, quienes practicaban la pesca costera y construían su vivienda a orillas del mar, autorización mediante de la entonces Subprefectura Marítima, por lo que esas casitas levantadas durante los años 20 quedaban ubicadas dentro de su jurisdicción.
AL RITMO DE LOS
INQUILINATOS
Sin servicios en sus viviendas, convivían con la presencia de la Compañía Ferrocarrilera de Petróleo, que impedía la presencia de extraños en su área de incidencia, aunque el personal que llevaba cada jornada al barrio comenzó a necesitar de lugares para quedarse.
Fue así como los pescadores, pobladores ya asentados, comenzaron a crear pequeños inquilinatos para alojar al personal de la ferrocarrilera, que podían por fin afincarse con sus familias en lugar de vivir en los departamentos de solteros creados por la empresa, o salvar cada mañana la distancia a pie hasta su lugar de trabajo.
A la ferrocarrilera también le convenía tener gente de su empresa viviendo cerca, porque no disponía de tantas viviendas para el personal casado y la demanda de mano de obra era importante, con lo que llegó rápidamente a un acuerdo con los dueños de los inquilinatos. Mediante el mismo le otorgó los servicios de luz y agua sin cargo alguno, a cambio de que los inquilinos fueran trabajadores de la ferrocarrilera. “Un simple acuerdo de palabras, sin ningún protocolo, pero que era respetado a ‘rajatabla’ por ambas partes”, según el relato de Muñoz Barra.
Más tarde, algunos trabajadores emprendieron la construcción de su vivienda propia, pero siempre bajo la Jurisdicción Marítima y para entonces ya la pesca artesanal, practicada por los primeros pobladores, pasó a un segundo plano.
LLEGA YPF
En 1934 YPF inició los trabajos de perforación en Restinga Alí y construyó un campamento de viviendas para su personal, tanto solteros como casados, un salón comedor y sucursal de la proveeduría (cuyo edificio luego de trasladar el campamento quedó para la Asociación Vecinal promediando la década del 60, aunque la estructura se destruyó producto de un incendio).
Con ese pulso, la restinga se fue poblando de plataformas y pasarelas, en una fotografía similar a la de Stella Maris, aunque en este caso la línea de plataformas y pasarelas se extendían desde Caleta Córdova hasta el barrio Presidente Ortíz en Kilómetro 5, y se podía transitar libremente por las mismas por el solo hecho de ir a pasear y a pescar en horarios donde no hubiera personal trabajando en el área.
La presencia de la petrolera estatal marcó divisorias como en todos y cada uno de los barrios donde tuvo presencia. Restinga estaba dividido en dos sectores bien definidos: en el sur y hasta la “barranca” estaba el campamento de YPF y en el norte hasta el “arroyo”, el sector de los inquilinatos. Ambos estaban separados por un gran espacio vacío.
En 1948 cesaron las funciones de la ferrocarrilera y comenzó la actividad de Petroquímica Empresa Nacional (PEN), que obtuvo de los eventuales dueños de las tierras determinadas áreas para su urbanización. Así empezaron a edificarse en Kilómetro 8 los barrios Centenario, 1º de Mayo, Industrial y otras viviendas de propiedad de Petroquímica. La presencia industrial también fue determinante para el trazado para urbanización y loteo de lo que hoy es Standart Norte, exclusivamente para el personal de la empresa que quisiera tener vivienda propia. Restinga Alí quedó comprendida dentro de una fracción de aquella urbanización, peleando aún hoy por los límites barriales.
