Reveló el nombre de su hija violada para dar coraje a otras mujeres indias
“Mi hija no hizo nada malo, murió mientras se protegía a sí misma.Estoy orgulloso de ella. Revelar su nombre dará coraje a otras mujeres que han sobrevivido a estos ataques. Encontrarán fortaleza de mi hija”, señaló el padre de Jyoti Singh Pandey. Los seis acusados de atacarla comparecerán hoy ante la Justicia.
El padre de la estudiante india que falleció tras ser violada y torturada en Nueva Delhi pidió la pena de muerte para los acusados de atacarla, que hoy comparecerán ante la Justicia y reveló el nombre su hija, Jyoti Singh Pandey, porque ello “dará coraje” a otras mujeres.
La joven estudiante de fisioterapia falleció en un hospital de Singapur pocos días después de haber sufrido, el 16 de diciembre, una brutal violación a manos de seis hombres en el interior de un autobús.
La legislación india prohíbe publicar los nombres u otros datos que puedan servir para la identificación de víctimas de violaciones, a fin de protegerlas de la estigmatización social.
Por eso, hasta ahora su nombre se había mantenido en secreto y los medios se referían a la víctima como “Amanat”, aunque existían varias versiones.
Sin embargo, en una entrevista que publicó ayer el británico The Sunday People”, el padre de la chica, Badri Singh Pandey, manifestó su deseo de que “el mundo conozca su nombre real”, según recogieron las agencias europeas Efe y Dpa.
“Mi hija no hizo nada malo, murió mientras se protegía a sí misma”, indicó.
“Estoy orgulloso de ella. Revelar su nombre dará coraje a otras mujeres que han sobrevivido a estos ataques. Encontrarán fortaleza de mi hija”, explicó.
PENA DE MUERTE
Badri indicó además que aunque en un principio quiso ver “cara a cara” a los presuntos responsables de la muerte de su hija, finalmente había cambiado de idea.
“Ahora sólo quiero escuchar que los tribunales los han castigado y que van a ser colgados”, señaló el hombre, que admitió que quiere “la muerte para los seis”, a los que calificó de “bestias”.
El padre de la estudiante india también reconoció que no tiene palabras para describir lo que tuvo que sufrir su hija durante el ataque: “Todo lo que puedo decir es que (los responsables) no son humanos, ni siquiera animales. No pertenecen a este mundo”.
El caso conmociona a la sociedad india y desató una inusitada ola de protestas y movilizaciones en este país.
Un tribunal de Nueva Delhi imputó el sábado a cinco de los seis acusados de violar y torturar a la chica, y la juez Namrita Aggarwal, del tribunal metropolitano de Saket, en el sur de la capital india, ordenó que los acusados, que están en prisión, comparezcan hoy ante ese instancia.
El sexto presunto implicado en la violación tiene 17 años por lo que se encuentra recluido en un centro para menores.
La magistrada imputó a todos los acusados por una larga serie de ofensas entre las que figuran violación y asesinato, delito este último que en la India puede ser castigado con la pena capital.
La joven estudiante de fisioterapia falleció en un hospital de Singapur pocos días después de haber sufrido, el 16 de diciembre, una brutal violación a manos de seis hombres en el interior de un autobús.
La legislación india prohíbe publicar los nombres u otros datos que puedan servir para la identificación de víctimas de violaciones, a fin de protegerlas de la estigmatización social.
Por eso, hasta ahora su nombre se había mantenido en secreto y los medios se referían a la víctima como “Amanat”, aunque existían varias versiones.
Sin embargo, en una entrevista que publicó ayer el británico The Sunday People”, el padre de la chica, Badri Singh Pandey, manifestó su deseo de que “el mundo conozca su nombre real”, según recogieron las agencias europeas Efe y Dpa.
“Mi hija no hizo nada malo, murió mientras se protegía a sí misma”, indicó.
“Estoy orgulloso de ella. Revelar su nombre dará coraje a otras mujeres que han sobrevivido a estos ataques. Encontrarán fortaleza de mi hija”, explicó.
PENA DE MUERTE
Badri indicó además que aunque en un principio quiso ver “cara a cara” a los presuntos responsables de la muerte de su hija, finalmente había cambiado de idea.
“Ahora sólo quiero escuchar que los tribunales los han castigado y que van a ser colgados”, señaló el hombre, que admitió que quiere “la muerte para los seis”, a los que calificó de “bestias”.
El padre de la estudiante india también reconoció que no tiene palabras para describir lo que tuvo que sufrir su hija durante el ataque: “Todo lo que puedo decir es que (los responsables) no son humanos, ni siquiera animales. No pertenecen a este mundo”.
El caso conmociona a la sociedad india y desató una inusitada ola de protestas y movilizaciones en este país.
Un tribunal de Nueva Delhi imputó el sábado a cinco de los seis acusados de violar y torturar a la chica, y la juez Namrita Aggarwal, del tribunal metropolitano de Saket, en el sur de la capital india, ordenó que los acusados, que están en prisión, comparezcan hoy ante ese instancia.
El sexto presunto implicado en la violación tiene 17 años por lo que se encuentra recluido en un centro para menores.
La magistrada imputó a todos los acusados por una larga serie de ofensas entre las que figuran violación y asesinato, delito este último que en la India puede ser castigado con la pena capital.
